Prisionero

Por Leonardo Carvajal

El hielo es muy frágil y el aire demasiado cálido, de una densidad agobiante. En circunstancias como éstas, sumergirme en el agua parecería ser mi única opción para salir de esta situación; mas ya no en tales circunstancias, no es siquiera digna de tomarse en cuenta. A pesar de lo molesto que es estar oculto tras las rocas, lo encuentro preferible a tener que soportar la tortura de ser observado por miles de ojos expectantes. Todas esas miradas sobre mí, siempre fijas, pétreas, como si esperaran a que hiciese algo para su deleite.

Mi mayor deseo es salir de aquí, cualquier cosa es mejor que tener que soportar un lugar tan hostil. Está lleno de seres que vienen y van de un lado a otro, siempre vigilantes de cada celda, con la misma expresión atenta, que de vez en vez muta en sonrisas.

Como es costumbre, es mitad del día y ya no soporto estar recostado detrás de las rocas que a cada minuto parecen calentarse más; así que corro al agua, aunque sólo para volver a salir de ella bajo el pretexto de huir de los que me ven.

He de confesar que al paso del tiempo he comenzado a acostumbrarme. Hoy, sin embargo, lo único que he comenzado es a deambular por toda mi celda sin alguna otra razón que no sentir las horas correr, y esperar a que el día dé su paso a la noche con la más pronta rapidez. De esta manera es como mi concepción del tiempo se deteriora. Después sólo es cuestión de voluntad ver a los días concentrándose únicamente en bordear mi celda, mientras pienso en que la llegada del crepúsculo me permitirá dormir y olvidar esto, aunque sea, un rato.

Foto por Alberto Parra
Foto por Alberto Parra

Es cuando el momento en que ya no puedo ver siquiera por dónde voy, se presenta; choco con todo a mi paso; pero eso sí, el sonido de estas criaturas no se aleja, permanece en mi mente. Aunque no puedo vislumbrarlos, escucho sus gritos y sus risas. Nunca se van, pasan frente a mí minuto a minuto, al igual que la idea de que se mofan de mi estado. No obstante, ya no me importa: una vez más, me dedico a contar en el tiempo que falta para que el cielo se oscurezca.

Mientras camino rozando las paredes, llego al borde del hielo y caigo al agua. Entonces abro los ojos y la veo ahí. Entre estas criaturas se halla una que no se ríe, que no muestra goce al verme encerrado. Tiene un rostro vacío de expresión, inmutable.

Me acerco y me detengo delante de ella. Creo que nunca podré olvidar sus ojos. Ésos, los únicos que parecen poder entender lo que yo siento en este momento. Para mí, todos los demás han desaparecido. Solo quedámos ella y yo, encerrados en un preciso momento. Parece como si una esfera nos rodeara y nos transportara a otra dimensión donde los dos fuésemos capaces de comunicarnos.

No mentiré, este momento me ha dado la calma y la paz que tanto he buscado. Ahora, aunque aún sigo en este lugar, no me siento tan miserable. Cuando las miradas me aplastan, sólo pienso en su cara: sus ojos negros me guían devuelta a ese momento, el movimiento de su rostro me apacigua. Después de esto, al sonido de la multitud ya no alcanzo a escucharlo. Aunque mi vida parece ser la misma por fuera, en mi interior ha cambiado algo, y a una escala muy grande, ya no me siento morir sin poder hacerlo, ahora siento como la vida corre por mi cuerpo. ¡Quién lo diría, todo porque al fin alguien pudo entender mi sufrimiento!. No, ellos ya no importan, no me molestan ni me incomodan más aquellos que vienen en busca del único oso polar del zoológico.

Leon C. Avila (México, 1992). Escritor y dibujante. Estudia la carrera de Lengua y Literaturas Hispánicas en la FES Acatlán, UNAM. Considera a su obra “como una exposición y revaloración de los dogmas de la sociedad”

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s