Si los muros hablaran…

Por Julio Flores

12:01 A.M.

Como toda historia en la que abunda y el terror excita, empezó a medianoche.

María Vázquez dice: Buenas noches, amor, pasas por mí mañana para irnos al desayuno de tus papás. ¡Besitos!

12:07 A.M.

Estaría por quedarse dormida, pero tuvo que escuchar los mensajes que le mandaban al celular con el mismo tono que se los anunciaba a todos los demás. El chat de la red social la volvió a mostrar como activa.

Adrián Domínguez dice: Qué guapa sales en tus fotos, María. Ese traje de baño te queda estupendo, es como el que te llevaste a ese viaje.

María Vázquez dice: Gracias, bonito, jaja. Sí. Es el mismo trajecito. ¿Me extrañas?

Adrián Domínguez dice: Extraño ese viaje. También a ti.

12:11 A.M.

María Vázquez dice: Estoy en tu muro. Eres un guapo subido en esa moto. ¿Cuándo me das un aventón?

Adrián Domínguez dice: Cuando quieras, pero de una vez te digo que te va a costar, ¡eh!

María Vázquez dice: ¿Ah, sí? Pues tú dime para qué soy buena, niño.

María tiene como foto de perfil a ella y a su novio. Se encuentra pegando sus carnosos labios a sus dientes, los estira formando un objeto oblongo y desagradable, como la boca de un pato moribundo. Él sólo está sonriendo. De fondo, la noche cae como un telón que cubre la tragicomedia.

En su información básica ella aparece “En una relación”. No es la primera vez que a su bandeja de mensajes llegan las palabras de otros varones con el afán de cortejarla. Todo luce como un operativo encubierto donde, el que hizo clic en “Me gusta” sobre esa foto en la que sólo se ve su escote, termina con ella en la sección del chat durante el resto de la noche.

12: 29 A.M.

Adrián Domínguez dice: Me gusta hacer esto contigo porque sabes justo cómo hacerlo.

María Vázquez dice: Te toca a ti, anda. Consiénteme antes de que me dé más sueño y además ya escribí mucho. Muéstrame lo que tienes.

En su foto de perfil, Adrián Domínguez aparece junto a una motocicleta Honda negra. Sus ojos no se ven porque tiene un par de lentes oscuro; el resto de su cara tampoco, el casco lo cubre. Sólo se aprecia que tiene una nariz y la boca que parece sonreír desde un planeta distante. Es un cuerpo disfrazado en cuero. En su información aparece la siguiente leyenda: “El amor nos hará libres”.

Adrián, desde lo oscuro de su habitación, se dispone a seguir divirtiendo a María. Se queda en bóxers y se levanta a ponerse su casco de motociclista. Piensa que todo es fácil. Le alegra la fragilidad y la lejanía.

Siglo XXI. Los muros hablan pero sin decir nada.

También en algunas personas el tiempo parece correr hacia atrás, como si lo deshicieran todo.

Silosmuroshablaran

Julio Flores (Ciudad de México, 1990). Es pasante de la carrera de Letras Hispánicas. Escribe para las revistas Cuadrivio, Entre Mares y para el portal Área de no leer. Sus intereses principales son la creación de textos y la teoría literaria.

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