Un niño en casa

Por Kinich Crisóstomo

 

Son las 6:00 de la tarde, Horacio abre la puerta, su tambaleo rompe con la rutina de un día cualquiera; un tambaleo que acaba con su sonrisa y la mía. El semblante de Horacio parece extraño, es otro. Me mira con sus ojos llenos de dolor y su juventud no parece ayudarle, me mira triste, cansado, quiere abrazarme pero sus fuerzas se han quedado en los tres días de desvelo, cigarro, drogas y alcohol.  -China, me siento mal- jamás lo había visto tan borracho. -¿Estás triste?- pregunté.

Apenas me mira, sonríe, su voz difícilmente  se distingue. Es la agonía que deja la incomprensión de la vida, de la necesidad de entender lo que se vive,  de no querer aquello que no se comprende; es el cuestionar la existencia, es el delirio en susurros.

Déjame morir antes de llegar a aquello que parece mi destino, antes de que me castigues con el olvido,  antes de acabar con el amor de un hijo que aún no tengo pero que he visto. Déjame morir antes de terminar escribiendo poesía en cuartos para locos. Déjame morir hoy que no me encuentro en el delirio, hoy que la vida quiere acabar conmigo antes de yo terminar con la vida que hoy tengo. Déjame morir hoy que te amo, que me amas, hoy que deseo, déjame morir hoy que puedo elegir hacerlo.

Horacio no responde, cae de repente en el suelo y pienso que es solo el cuerpo y el cansancio que lo han derrumbado. A veces la vida nos derrumba y nos agarramos de cualquier cosa. Horacio se ha perdido tres días, él cae, solo cae, su cuerpo está vencido, sin fuerzas, sin voluntad, sin ganas. Mi amor no puede salvarlo. El amor estorba cuando es demasiado, te incapacita, te hace frágil y vulnerable a los movimientos del otro. Horacio cae y yo con él. Piezas rotas, de ambos, de dos, fragilidad expuesta a la crueldad de la vida, ambos rotos. Horacio en el suelo, yo hincada tomando su cabeza; toco su cara mientras su cuerpo tiembla, yo tiemblo; su corazón se rompe y el mío se destroza. Se necesita de indiferencia para no morir en el amor, para salvarse cuando el otro muere.

Llanto seco sobre gritos ahogados, aquellos gritos que nadie escucha. Horacio no me ve, su piel cambia de color, ¡no me escucha!, ¡no respira! Durante el  llanto ahogado entra un niño que no reconozco: éste observa, espera. ¿A quién esperas? ¿Quién eres? Él conoce mis preguntas aunque no las he dicho.  ¡Busca a Roberto!   El niño se queda inmóvil y sonríe como  quien  sabe lo que va a pasar. Roberto entra en una escena desesperada donde no sabe qué hacer:  su hermano tirado en el suelo,  mi amor tirado en el suelo. El amor de Roberto y el mío se combina con actos desesperados para resucitarlo. Prácticas paramédicas para revivir a aquél que quiere morir.

Por el amor se quiere salvar a aquél que no quiere ser salvado, que no quiere vivir. ¿Es realmente un acto de amor hacer vivir a aquél que quiere morir? Roberto le da masaje al corazón mientras yo le doy respiración de boca a boca.

– ¿Respira mi hermano? – se oye la voz cortada de Roberto que tiene miedo a perder a su mejor compañía. Mi corazón siente golpes de dolor en cada palabra.

“¿Respira mi hermano?”,  pregunta que requiere valor y desesperación, una pregunta que con temor espera la respuesta, la cual lleva un temor tan grande como la esperanza. “¿Respira mi hermano…?”

No puedo hablar, las palabras de mi mente se ensordecen en la boca dejando un silencio mortuorio; es el ruido de un silencio que se queda grabado en la memoria y en el alma. Es la muerte fría, inesperada; es la muerte a la que no le importan las plegarias, es la muerte que no perdona errores, es la muerte a la que no le importa el amor…

¡Horacio, amor mío, no te escucho, responde!

Un niño en casa

Kinich Crisóstomo Pérez (México, D.F., 1982) Capacitador. Amante de la psicología y de los idiomas.

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3 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Lepley dice:

    Aqui en Francia, felicitamos a esta escritora notable.
    Mimi

  2. Alger dice:

    Me encanto, sería posible que publicarán mas de esta maravillosa escritora?
    Alger – Cd. México.

    1. revmorbifica dice:

      Claro, Alger. Si tiene un website te lo pasamos. Saludos

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