Como cuando fuimos a Parral

Por Felipe Alberto Molina

Hay un momento, no sé si es un recuerdo o el recuerdo de un sueño.¿Podemos conservar por mucho tiempo los recuerdos de algún sueño? ¿No se supone que los vamos olvidando conforme pasa el día en que despertamos de ellos? No sé. El caso es que este momento me viene de la nada a la cabeza, de repente. Me sorprende por las noches mientras intento dormir, a la hora de la comida me hace dejar de golpe la cuchara en el plato, y en el trabajo, me deja ensimismado unos minutos.

Nunca he podido saber si fue un sueño o si en realidad pasó. En ese momento yo era un niño; me recuerdo arropado, tumbado en el suelo alfombrado de algún hotel de Parral. Estaba ahí con mi madre y mis hermanos. A mamá la había invitado un amigo suyo que trabajaba en un circo. ¿Por qué carajos habríamos de habernos ido con los del circo a Parral? No seas pendejo, Edmundo.

Se necesita ser un idiota para seguir creyendo que pudo pasar. Fue sólo un sueño y lo conservo muy bien, eso es todo. Ahora entiendo a qué se refiere Salvador cuando dice que yo siempre me  pregunto tonterías.

Tal vez sea lo mismo que dijo mamá,  de cuando en su primer embarazo vio que alguien se quería meter a la casa. Sus hermanas dijeron que era un delirio, y la abuela aseguró que se le había subido el muerto, pues en el momento, mamá se había quedado paralizada y sin voz.

No sé. Todavía hay cosas que la ciencia no puede responder. ¿Y sí no fue un sueño y en realidad pasó? Esperen. Las personas dicen que difícilmente se conservan memorias precisas de cuando uno es niño. Bueno, yo sólo  recuerdo que habíamos ido a Parral, y que nos quedamos a oscuras en una habitación de hotel; mi hermano estaba junto a mí. No hay más. Sólo nosotros en Parral. ¿Y cómo o de dónde saqué que era Parral? Ahora que lo pienso, no tengo ningún indicio de que nos encontraramos en esa u otra ciudad.

Una vez le pregunté a mamá si alguna vez volveríamos a Parral. Me dijo medio nerviosa, según me pareció, que no había ido nunca a ese lugar,  luego me frunció el ceño y se me quedó mirando, se volteó y pareció no darle más importancia a las preguntas de un niño.

Estoy loco, de plano. Ya confundo la realidad con el mundo de los sueños y les pongo lugar cuando no sé dónde se desarrollan. ¿Cómo se llama ese trastorno? Ya todo trastorno tiene nombre, ¿no? Bueno, como sea.

Creo que hacía frío. Sí, las circunstancias climatológicas también las recuerdo, o me las invento. Como guste cada quien. Sí, creo que hacía frío. Si no, ¿por qué estaría muy bien cobijado?

No son muchos detalles, pero saber el lugar y el clima me parece que no concuerda con lo que uno recordaría de los sueños. Digo, no olvidaría que estoy en una casa terrorífica o en  una inundación si el sueño se tratara principalmente de un lugar o de un suceso natural. No sé si me explico… es que… a lo que voy es a que en mi sueño, o en mi recuerdo, no sé, el clima y el lugar eran banalidades. No, esperen, el lugar sí tiene importancia, porque, de nuevo, ¿qué carajos estaría haciendo mi familia en Parral?

Caray. Creo que ya odio Parral. Es probable que no haya estado ahí, pero lo odio. ¿Qué hora es?

Las tres de la mañana. Carajo. Se me fue el tiempo indagando sobre este asunto de nuevo. Estoy harto de mi insomnio. No puedo conciliar el sueño pero sí puedo consumirme uno de estos. Lo mejor del cuarto a oscuras es no poder encontrar una de cada cuatro cosas que se me ocurren buscar a éstas y otras anochadas horas. Aquí está. Habemus fuego.

Tic- tac.

Mierda, ese reloj. Probablemente sea su culpa que no me duerma inmediatamente. Siempre está recordándome el transcurso de los segundos. Como si a alguien le importara o se preocupara por ello.

Tic- tac.

Estabas mejor cuando no te escuchaba. Pero ya lo verás, un día de estos te descuelgo, te quito la batería, y a la basura vas a dar.

Un segundo… recuerdo un reloj aquella noche. Había un reloj digital, marcaba alguna hora cerca de la medianoche. ¡Qué caray! Lo mejor de todo es que eso sigue sin resolver el dilema sueño-realidad.

Bueno, al menos tengo un detalle nuevo. ¿O me lo habré inventado?

 Parral

Felipe Alberto Molina Rodríguez (Chihuahua, 1994). Estudiante en la Facultad de Filosofía y Letras de la UACH.

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