En el zoológico de Moctezuma

Por Martín García López

Clarimonda

 

“I’m a man, I’ma make a new plan

Time for me to just stand up, and travel new land

Time for me to just take matters into my own hands

Once I’m over these tracks man I’ma never look back”

Eminem

 

Día 32

En la ciudad más grande y cabrona del país, con una caguama en la mano, estoy  en el techo de la casa de mi tía, la que vive en Neza -tercera calle, del otro lado del metro-. Estoy fumando, de una pipa que compré en Bellas Artes, mota morada que me vendieron unos cholos en Garibaldi. Recargo los brazos en la barda y miro la línea oscura que recorre la calle. En esta pinche ciudad  la luna parece un grafiti desgastado. Me tomo las babas de una cerveza caliente. La antología de cuentos que quiero está escondida en el metro, el cual debe de madrugar para cobrarme cinco pesos por pasearme entre sus gargantas y luego vomitarme.

 

Día 8

Llevo unos días aquí. Tomo una combi que me deja en Pantitlán y abordo cualquiera de las cuatro líneas. No puedo evitarlo, estoy en el infierno en busca de Beatriz. Dentro del vagón comienzan a sonar  “los éxitos de los ochentas” y “el curso de inglés de Disney”. Se para el metro, las puertas se abren. No tengo permiso de asomarme a buscarla a menos que esté seguro que ahí estará. Sería perder el trip como lo he perdido otras veces por confiar en los chilangos. Se cierran las puertas. No sé si ando en la línea rosa o la café, pero cualquiera pasará por la azul. Bajo con la intención de transbordar rumbo a Cuatro Caminos. Miro un cuento por un instante y decido seguirlo. Está enfrente de un hombre al que le cuelga una manguera del estómago. Saco el celular para anotar el íncipit, y cuando al fin siento que las primeras oraciones pueden ser subidas a Facebook, el cuento desaparece. Sólo queda el hombre que me pide una moneda.

 

Día 32

No es la primera vez que me mudo a otra una ciudad a causa de la literatura. Durante la universidad viví en Guadalajara porque me dijeron que ahí estaría ella. Sí, allí estuvo. La encontré en las tertulias literarias del teatro Casa Inverso, con música jazz saliendo de acetatos, y con un montón de jóvenes promesas tapatías cogiendo en el tejado. La encontré en mi primera novela y en su corto tiraje de 300 ejemplares. No fue suficiente. Quería esa literatura chilanga y centralista de la que se quejaron Julián Herbert y Antonio Ortuño. La literatura que quiero se encuentra en el zoológico de Moctezuma, paseándose por la ciudad. Ahí debe de andar, entre las jotas de la zona rosa, y los hipsters de la cineteca nacional.

 

Día 5

No se me ocurre qué escribir, pero los bloqueos son más que normales. Prefiero pasar mi primer sábado caminando por la zona histórica y dejando que los chilangos me guíen hacia el Zócalo. Vi a unos vendedores a los que les avisaron la llegada de los policías con un silbido. Tomaron  sus cosas y las hicieron bolas. Corrieron como antílopes y chocaron contra mí. Yo pienso seguirlos porque sé que llevan mi antología de cuentos en sus bolsos express.

 

Día 22

He pasado tardes en la UNAM tomando cualquier pumabús con la intención de perderme, pero todos los caminos me llevan a Letras. He estado de oyente en una clase de literatura mexicana. Ya leí Santa y Farabeuf. Aún me encuentro en Guadalajara, pienso en cuando me siento con esos letrados a fumar marihuana. Ellos son los mismos escritores que fumaban debajo de un árbol en el CUCSH. Las mismas jóvenes promesas que me dicen tener La piedra de sol, la mímesis de La región más trasparente.

Hidra

 

Día 1

Estamos en Valle Gómez, se sube un niño descalzo y sin camisa. Sólo carga un pañuelo que extiende en el piso, hay vidrios en su interior. El metro empieza a avanzar. El niño camina sobre los cristales; pide dinero: no le dan; se acuesta sobre ellos, pide dinero, no le dan. Guarda los cristales en su pañuelo. Su espalda irritada no tiene ni una gota de sangre. Sale en Aragón. Se me ocurre escribir un cuento sobre un fakir chilango que se mutila por dinero en la línea amarilla.

 

Día 12

Me contaron que los niños que traen las marías ya están muertos. Que los drogan para que no lloren, porque ni son sus hijos. A veces se les pasa la mano y en lugar de quedar dormidos, se mueren. Aun así, el bato que controla ese pedo  los rola con las marías para que pidan limosna. Ya en la noche, las recogen del metro. A los niños los tiran a la basura.

 

Día 25

He empezado a perseguir a cuanto deforme puedo dentro del metro. Ya no discrimino ideas, todos los feos se parecen, ése es el problema. No puedo escribir una antología de 15 jodidos diferentes, todos son el mismo jodido. Todos en el DF, somos el mismo jodido.  Si supieran los escritores chilangos y los tapatíos que se parecen más de lo que escriben.

Día 2

Mi tía me dijo que Pantitlán es el corazón del metro, de ahí nacen las doce líneas. Yo creo que más bien es el estómago, el estómago de una enorme Hidra. La serpiente vomita sin saber por cuál de sus cabezas saldrás; sus parásitos son los chilangos: puro chilango prieto, chaparro y gordo que te da arrimones y te repega la grasa de su sudor en la cara.

 

Día 32

Me estoy tomando una caguama, me metí en todas las librerías de Bellas Artes y caminé al Monumento a la Revolución, luego al Zócalo y no hallé la frikiplaza. Aún sigo norteado, aún no soy chilango. El trip es que si no eres chilango, la antología de cuentos se queda en recelo. Me estoy tomando una Victoria que no merezco porque me da miedo quedarme atrapado dentro de un vagón de metro como otro de los deformes de Moctezuma. Sin embargo, no me pienso mover de ahí, de la línea 9, la café, la que cruza por lo fashion, la que me prometió una antología de cuentos en Tacubaya. Cuando la música chaira sonaba debajo de un mural que me recuerda a Fadanelli, caminé por el túnel subterráneo de libros que está de Allende a Bellas Artes. Me dijo esta ciudad: aquí harás literatura. Me lo dijo cuando compré mis primeros boletos del metro; y no me voy a mover de aquí  hasta que no haya encontrado un cuento.

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Martín García López (Querétaro, 1991). Estudiante del séptimo semestre de Letras Hispánicas de la universidad de Guadalajara. Dos veces finalista del “Concurso literario Luvina Joven 2013 y 2014”. Sus publicaciones de cuentos se encuentran en las revistas “Clarimona” #33, “La cigarra” #3, “Letrina” #11 y en los suplementos culturales “El presente” #32, “El presente” #35, “Panóptico” #44 y “Panóptico edición especial Cultura Cannábica”. La revista “La testadura literatura de paso” le dedicó el número 42 a sus creaciones literarias. Miembro del consejo editorial de la revista “HIMEN” y Homunculo, columnista de cine en la página web “Clarimonda” y reportero de la revista digital “El Faro Cultural”. Ha participado en las tertulias “SONI” por parte del teatro Casa Inverso y como conductor del programa “HIMEN radio” impulsado por “El bar Malasangre”. Ha dado las ponencias “Del deseo al crimen (Machtpoint)” en “El encuentro de cine en Filosofía y humanidades” y “El búfalo de la noche” en el “IV Encuentro Internacional de Estudiantes de Lingüística y Literatura”. Participó como creador en el II Encuentro Nacional de Jóvenes Escritores Jesús Gardea.  Actualmente se encuentra trabajando en su primera novela.

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