Burdeles, versos y lienzos. Algunas miradas a la prostitución y el arte

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Por Eduardo Guerra

Fructífera ha sido la relación que existe entre el oficio más antiguo de la historia y las disciplinas  más creativas del hombre. Ya sea que funjan como modelos o sean la compañía sentimental de los artistas, las prostitutas o cortesanas,  han estado presentes en la larga historia del arte y en más de una ocasión han quedado plasmadas en diversas creaciones famosas. Es por ello que  la Pintura y la Literatura deben algunas de sus obras más representativas a los mecenas por prestar sus recursos  y por ser fuente de inspiración a estas personas que intercambiaban su cuerpo por monedas.

Desde la Biblia hasta Game Of Thrones, la figura de la prostituta ha recibido un sinfín de posturas en contra y a favor. Las legislaciones y la moral en turno se ha encargado de elaborar juicios negativos con respecto de su actividad al tiempo que las acciones de ciertos sectores de la población parecen seguir disfrutando de sus servicios. Desde Lautrec hasta Bertolt Bretch, estos cuerpos femeninos han servido de contenido para sus marcos y páginas. Ya alababan las palabras de Espronceda al acto orgíastico, tan medieval, tan de oriente, toda una copulación colectiva donde las sexoservidoras hacían acto de presencia. Antes de ello, Goya pintaba La Maja Desnuda, quien delimitó sus atributos por el pincel del español. El arte es afecto después de haberlo vivido.

Los políticos, soldados y comerciantes disfrutaban de las caricias de estas mujeres pero son los artistas quienes cantaban con sus liras por sus entrepiernas y con sus pinceles llenaban el cuadro con sus cuerpos de óleo. Esta mirada empática hacia la insurrección que representaba el cuerpo sigue hasta nuestros días, pues es en el cine y la fotografía las nuevas plataformas en las cuales el burdel hace aparición, pero claro, con sus respectivos bemoles.

La relación entre el burdel y el arte ha dejado de ser exclusiva del disfrute o no funge únicamente de modelo para la ideología romántica y de la bohemia, no cabe duda que nuevos discursos buscan generar nuevos enfoques hacia esta actividad tan conflictiva. Desde las nuevas legislaciones que buscan regular su ejecución (al menos en México) hasta los dispositivos estéticos que tratan de abordar esta situación desde el feminismo resaltando sus vicios y la réplica de un sistema capitalista explotador. La prostituta es una esclava del capitalismo, dicen algunas feministas.

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Fotografía de Maura Islas Peña
Fotografía de Maura Islas Peña

Mujeres de la vida galante cuya oficio es de los más vulnerables. Las primeras legislaciones que se relacionan a favor de su profesión se deben al cuidado de los soldados (como es el caso de México) o porque una de ellas ascendió al poder casándose con un personaje influyente en la política. Asimismo, durante el periodo bohemio, los artistas seguían enalteciendo a estos seres lúbricos con los cuales en muchas ocasiones les daban el significado de su periodo estético.

    Hoy podemos encontrar nuevas aproximaciones en la obra fotográfica de Txema Salvans, quien elabora una topografía de la prostitución de carretera, fenómeno que ocurre en España. Asimismo, existen posturas en el que los artistas desean alejarse de estos personajes sexuales, en parte motivados por el tratamiento de los medios de comunicación (pese a la liberación que obtuvieron las revoluciones civiles de mediados  del siglo pasado).  La trata de blancas es un problema que debe exhibirse y que puede hacerse desde una postura humanista y estética.  Documentales, fotografías, pláticas de violencia de género y prevención de la discriminación toman ahora un rol principal desplazando al pincel o la pluma del primer lugar.

Hay una cuestión de empatía en la cual el artista, ser posiblemente promiscuo, se identifique con un igual, visión romántica, sin duda, pero posible. Entonces, si la pornografía ha jugado un rol importante al influir en el consumo de sexo, también ha generado, con sus asegunes, una nueva estética que refresca el mundo del arte. Las prostitutas son motivo, pretexto y desahogue para el arte. Las nuevas mareas desde piernas promiscuas, el arte ha encontrado nuevos resquicios para vincularse con el arte de follar por fajos de billetes.

Eduardo Guerra. Estudiante de la carrera Lengua y Literaturas Hispánicas en la FFyL.

Gestor Cultural y promotor de propuestas culturales que van desde pintura, poesía y música, hasta conferencias, presentación de colectivos y revistas digitales. Ha colaborado en diversos medios como Telecápita, Sopitas.com y Trama Magazine.

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