S/T

Por Osvaldo García

 

Qué dicha andar siempre con las nalgas a flor de piel,

con los dedos esperando,

y los lunares saliendo de la dermis, estremecidos y húmedos.

Qué dicha es posar el culo sobre un charco frío,

sentarlo en la tierra,

o el vómito.

 

Qué dicha, abrir bien la herida de enmedio,

y llorar el excremento que no he llorado.

Pasar el llanto por la garganta,

y llorar,

y llorar en medio del sexo.

 

Qué dicha es sentirse masticado,

y devorarse en el eco de los anos cuando defecan todas sus lágrimas.

Sentir los dientes amarillos de la melancolía en un cuarto de hotel,

la libido helada de los que mueren a diario de soledad.

 

Escucho la voz de un niño

perdida en la humedad de los techos

industrializados,

en los labios que son penetrados detrás de un número de madera,

en el rechinar aterrador de las pieles.

 

Qué dicha regresar a la infancia en estos cuartos con olor a sexo,

y dibujarla en los fluidos.

Escuchar oraciones pronunciadas al revés,

pidiendo a gritos la salvación entre cobijas que huelen a orines,

implorando de rodillas ser liberados.

Se acumula el olvido en las manchas de semen,

en la vergüenza de lamer la suciedad ajena para no morir de nada.

Morir sin pronunciar el abandono,

culminar en los brazos de la ausencia.

 

Fotografía de Maura Islas Peña
Fotografía de Maura Islas Peña

Qué dicha es saber cuán efímera es la existencia en un cuarto de hotel,

saber cuánto dura el transcurrir en las vértebras.

El ahogo se multiplica en una vaciedad sin fin,

este ahogo antropomórfico que nunca termina,

observando siempre los cayos adoloridos de mis nalgas.

Pero ¡qué dicha es vivir en espera!,

con el sexo de fuera,

colgando de un par de uñas mugrientas,

esperando, así como esperan las flores sobre una mesa

de metal manchada de pintura,

pero qué dicha la mía, qué dicha.

Osvaldo García García (Durango, México; 1993). Su poesía es una fiesta, un burdel, o un matadero,  una terapia metafísica, o un acto de vergüenza: la mejor forma de suicidarse que conoce. No es, ni se considera poeta. Es por eso que existe sin posibilidades dentro de una neurosis de la que no puede escapar. Sus textos han aparecido en editoriales independientes de España y Argentina. Sexiniños: poesía erotraumática infantil (2013) y Antología de Poesía Gay (2012).

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