El bebé del freak show que intentaba fumar

Por Diego Daniel Lopez Acevedo

En la imaginación de un bebé se concentra una imagen humosa, es lo que siempre ha visto escapar de la boca de su amo: una barba entre el humo, y sueña con la voz: “fuma, Maldito, fuma”; también resuena una risa carrasposa, pero sobre todo ese humo, siempre escupido al rostro del pequeño deforme. es quizá la escena de un tercio de su vida, es lo que su mente ha logrado grabar. La voz insiste: “anda, fuma, Maldito”. Afuera, en la vida real, su amo está tirado en un mueble, con una botella de escocés, y se queda dormido. El licor se derrama en la camiseta, luego se esparce hacia el asqueroso sillón. El puro se suelta de entre los podridos dientes y cae, va directo a las ropas del hombre; y en la imaginación del bebé, estalla la voz: “¡Fuma, Maldito, fuma!”. Un incendio que se comienza a propagar alrededor del amo y el bebé deforme sale de su pequeña jaula mental y acude al incidente. El hombre pronto morirá rostizado, no logrará despertar. El lugar arderá por completo. El desquiciado bebé del freak show se acerca al humo, para intentar complacer a la voz que le ha destrozado la capacidad de otras intenciones.

Freakshow

Diego Daniel López Acevedo (Guadalajara, 1992). Estudia el séptimo semestre de la carrera de Letras hispánicas en la Universidad de Guadalajara.

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