Salman Rushdie en la FIL. La India y su realismo mágico.

“…la India, igual que en América Latina hay un fuerte antecedente de colonialismo y son lugares en donde la religión es muy importante, que la diferencia es entre los ricos y los pobres, que hay una lucha entre la ciudad y el campo, que hay muchos temas comunes donde yo tuve la impresión de que estos dos países son ecos uno del otro” –Salman Rushdie

 

Una belleza de piel morena se acerca a su muerte bajo el cuchillo sacrificial en honor de Quetzalcóatl, su tormento acaba, al menos de forma parcial, cuando la mujer se despierta en una habitación de hotel en el centro de Guadalajara junto a un tal Páramo. Es así como el escritor británico Salman Rushdie, nacido en Bombay en la India británica,  nos introduce a “El suelo bajo sus pies” (1999); y ahora, él mismo, regresa a esa tierra jalisciense en el marco de la feria internacional del libro 2015. Su visita no sólo fue para abrir el salón literario, presentó su nueva novela “Dos años, ocho meses y veintiocho noches”, además de ser galardonado con la medalla Carlos Fuentes; personaje con quien el británico llevó una amistad.

Por cierto que de Fuentes, y la literatura latinoamericana, no sólo guarda amistades o reconocimientos. Rushdie mencionó verse influido por la literatura, no únicamente de su amigo, sino de Juan Rulfo, por ejemplo, y demás escritores latinos. Marca notable que se ve por completo reflejada en su obra; amamos el Caribe de Gabo, o aquel siniestro y hermoso Comala de Rulfo, esa misma magia la podemos encontrar en las páginas de Rushdie; un subcontinente hindú lleno de misticismo y tradiciones que da de bruces contra la modernización y la invasión de titanes de concreto y el art deco. Retrato mismo que es palpable en la ya mencionada “El suelo bajo sus pies”; donde no sólo el suelo se ve afectado por los mundos en colisión, sino que la cultura entra en shock al enfrentarse, en el caso de esta novela, a una americanización, que por cierto, también nos recuerda, no trae consigo sólo caos sino reinvención, y qué mejor que hacerlo con el rock n’ roll.

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Tras leer The ground beneath her feet Bono, de U2, se comunica con Rushdie para musicalizar la letra homónima que aparece en algún punto de la narración. Dicha canción da pauta a Bono para escribir el guión de la película The Million Dollar Hotel, estelarizada por Jeremy Davies, Milla Jovovich, y Mel Gibson.

La gente, como el suelo, se quiebra; unos se dejan engullir por completo ante el acero y la tecnología, otros se aferran tercamente a sus tradiciones, y ocasionalmente tal apego sólo logra dibujar una parodia charlatana de lo que en realidad supuso la filosofía de un pueblo. Los menos, se encuentran en un limbo; una cancioncita de los rolling stones por acá, un sueño profético por allá, pop art donde quiera que se volteara, y se adereza con destinos que se cuelan desde los nombres.

Salman Rushdie confiesa que si su literatura coincide tanto con el realismo mágico de Latinoamérica, es en gran parte –y no sólo por el contacto con otros escritores –por la semejanza de las tierras. De igual forma que los escritores latinos, Rushdie no deja de hacer críticas a la forma en que las culturas han colisionado, la forma en que una u otra se reinterpretan dialécticamente, y como esto mismo ha servido como arma de doble filo para los juegos políticos de quien sea esté en ese juego. A saber, que esta forma audaz de escritura le costó un fatwa, edicto religioso, proclamado por el ayatolá Ruhollah Jomeiní el 14 de febrero de 1989 –día místico ya en, de nuevo, “El suelo bajo sus pies” –por considerar su libro “Los versos satánicos” (1988) como blasfemo contra la figura de Mahoma y el Islam. Situación que acarrea hasta fechas recientes, en 2012, por ejemplo, tuvo que cancelar su participación en el festival de literatura de Jaipur, India, debido a que se informó de un posible intento de homicidio.

Quizás esta persecución, la del “despatriado”, es la tragedia de un suelo ultrajado, de un pueblo que urge, de una mixtura que busca un lugar en la tierra, una voz que no apunta a un lado o al otro entre tradiciones absolutas y modernidad total, sino es la emergencia del humano ciudadano del mundo, de un ser que ya no se basta de fronteras ni banderas, una necesidad de reinvención y de reivindicación para con sus mitos, tragedia que empuja a volver a pensar la realidad ahora desde el arte, ¿coincidencia con personajes y escritores latinos? –Bolaño, García Marques, Horacio de Rayuela –desde luego que no, su realismo mágico quizás sea el sello definitivo de una nueva forma de ser que prescinde de patria más no de cicatrices. De un pueblo cuya hermandad queda asentada en el deseo de un suelo bajo sus pies.

De Rushdie destacan sus novelas: Hijos de la medianoche (1981), Los versos satánicos (1988), El suelo bajo sus pies (1999), Shalimar el payaso (2005).

The ground beneath her feet, interpretada por U2

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