TRES TRISTES ESCRITORES: III, SOY EL NIHILISMO ROMÁNTICO DE PALAHNIUK

“’Nosotros ponemos nuestro asiento en el medio –dicen, entre sonrisitas-, a igual distancia de los gladiadores moribundos y de los cerdos ahítos.’ Pero eso es: -¡mediocridad!, aun cuando se llame moderación” –F. Nietzsche

Alguna vez, revolcado entre cerveza, dije que Chuck Palahniuk ha sido el único capaz de emular a Bukowski e incluso superarlo. Una mierda, el oriundo de Oregon no escribirá jamás como el maldito de peso pesado Hank Chinaski; la semejanza entre ellos radica en que ninguno escribe para escritores. No son las letras para un literato ortodoxo. A decir verdad sus textos son para el tipo de al lado; la crudeza de las cosas reales para personas reales. En esto es correcto decir que Palahniuk, quien no escribió ficción hasta los 30 años,  esté a la par de Buk. Pero no hablemos del Viejo Indecente que me han ganado la idea.

Se ha tratado a la crudeza de Palahniuk como si fuese la portavoz de un nuevo nihilismo; Fight Club, su obra más representativa y adaptada al cine por David Fincher, suele ser encuadrada dentro del pensamiento de Friedrich Nietzsche, y ahí comienza la verborrea, que si el filósofo alemán era nihilista, que si lo odiaba, que si era vitalista, que si el nihilismo se conjuga con el vitalismo, etc., etc. Cierto es que Fight Club nos muestra líneas que encajan a la perfección con Nietzsche, e independientemente de si el alemán era o no nihilista hay innegables acuerdos con esta doctrina por parte de Palahniuk, por su parte él se define como un romántico, algo que podemos verificar en la obra mencionada y su temática recurrente sobre la libertad. Dicho concepto de libertad nos emula a un sujeto remendando una pared con curitas: la tragedia personal como un relato signo del individuo, “es TU dolor”. Pareciera ser un cliché de algún idealista universitario, si lo vemos con frivolidad, e incluso si lo vemos desde la erudición y su compulsión al perfeccionismo puede ser fácilmente atacado. Así que lo veremos como lo que es, arte. “Sólo después del desastre podemos resucitar. Sólo después de haberlo perdido todo —dice Tyler— eres libre para hacer cualquier cosa.” Extremadamente  similar a la conocida cita de Nietzsche de su Zarathustra, sin embargo, a diferencia de lo que muchos profesionistas de la salud y la felicidad quieren prometer, arder en el fuego propio no tiene nada que ver con el automejoramiento, aquello “es simple masturbación”. Y esto tampoco es un argumento para interpretar la filosofía nihilista como un abandono o renuncia a cualquier cosa, más sí como un recordatorio de lo efímero de la existencia, “la perfección es sólo un instante”, otra de las palabras de Tyler Durden (protagonista de Fight Club). El carácter destructivo de su obra figura más bien como una flecha a la vida, no para “resucitar” un mejor yo mismo, sino para aniquilarlo y dar paso a otra cosa, ¿qué?, lo que sea, el fin es la creación. Ser algún otro sujeto, desprendido de la brillante medalla de plomo del hombre, su excesiva razón.

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“Quería destruir todas las hermosas cosas que nunca tendría. Incendiar las selvas tropicales del Amazonas. Provocar emisiones de clorofluorocarbonos que destruyan el ozono. Abrir las válvulas de los contenedores de los super pretoleros y verter directamente al océano el crudo de los pozos pretolíferos. Quería matar a todos los peces que no podía permitirme comer, y empantanar las playas francesas que jamás llegaría a ver. Quería meterle una bala entre ceja y ceja a todos los osos panda en peligro de extinción que no se decidían a follar para salvar su especie, y a las ballenas y delfines que se dejaban morir embarrancando en las playas. Deseaba respirar humo. Deseaba incendiar el Louvre; volver a esculpir las esculturas de Fidias del Partenón con una almádena y limpiarme el culo con la Mona Lisa. Mi mundo, el mío, y todos los antepasados están muertos.”

La pregunta ahora, es por qué decir que no escribe para maniacos de los libros o pedantes de los mismos cuando vemos que su obra giña mortalmente con la filosofía, incluso en su libro de ensayos, Error Humano, podemos ver menciones al filósofo alemán, y entusiasta de Nietzsche, Martin Heidegger. Palanhiuk no busca cambiar al mundo, ni modelarlo, a decir verdad la obra que fascinó buscaba todo lo contrario; él buscaba publicar Monstruos Invisibles, sin embargo fue rechazada por ser demasiado escabrosa, así que se propuso crear algo más perturbador y mostraselo al editor, con el único propósito de asquearlo. Lo hizo mal, y El Club de la Pelea fue publicado. Si sus obras, a pesar de su valor filosófico, no son para las más altas elites intelectuales, es porque muestran personajes demasiado humanos, bizarros dentro de su humanidad, una exageración exacta de aquello que alguna vez se llamó alma.

De Palahniuk destacan El club de la lucha, Superviviente, Monstruos invisibles, Asfixia, Condenada, Maldita, y se espera la traducción al español de Beautiful You, tambien se espera la publicación de su primer libro de historias Make Something up.

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