Cuando no duele, mata

Aún siento el ardor del dorso de mi mano cuando apagué en ella el cigarro, dolía, pero no dolía más que sus mentiras…

Recuerdo el olor de la piel quemándose,  lo amargo de mi saliva y la formación de ámpulas viscosas al otro día.

-¿Qué te pasó en la mano?

Preguntaron las del trabajo.

<<Me quemé yo misma porque descubrí que mi novio me engañaba desde hacía un año de varios que llevábamos; le descubrí conversaciones en esas estúpidas redes y varias fotos de mujeres que ellas mismas mandaban desnudas, enseñando su vulva podrida o los senos tantas veces lamidos y succionados por los perros, ¡ah! incluso una foto chupándosela a un hombre mientras él usaba una peluca azul y medias de red, otra teniendo sexo anal mientras él ponía una sonrisa torcida frente a la cámara, y vomité, vomité hasta el amarillo de la bilis y me quedé tendida en el cuarto de baño abrumada, ahogándome en un mar de moco y llanto…>>

Le di un sorbo al café matutino.

-Me brincó el aceite encima.- dije.

Se rieron por lo absurdo que parecía.

Aún huelo el olor a carne quemada, escucho los gritos y saboreo lo dulce de mi saliva ese día. Le he vaciado alcohol en la cara y le he acercado un cigarro; puedo sentir su piel como una vela extinguiéndose poco a poco: sus mejillas, su cabello, sus labios deformándose, sus mentiras extinguirse. Suplicaba: ¡cómo suplicaba mientras se retorcía en el piso!

Los vecinos irrumpieron en la casa y apagaron el fuego como pudieron, mientras yo observaba inmóvil desde una esquina sentada, abrazando mis rodillas, sólo escuchaba el ruido de las sirenas a lo lejos y todo se desvaneció.

Un par de días más tarde fui a visitarlo al hospital, apenas y podía hablar, un hombre vendado de pies a cabeza que quiso escupirme y echárseme encima en su débil condición, gorgojeando palabras amenazantes que se detuvieron cuando le lancé todas aquellas fotografías que apenas pudo recoger.

Hoy recibí una llamada, me ha dicho que lo siente…

Zoé Mictecaciuatl. Poeta. Estudiante de la carrera de Comunicación, en la FES Acatlán (UNAM). Se dedica a escribir desde los trece años, una de sus grandes pasiones. Aunque prefiere la poesía, ejerce en ocasiones el cuento. Actualmente trabaja en su ópera prima.

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Un comentario Agrega el tuyo

  1. María de la Luz Carrillo Romero dice:

    La crueldad está en las pequeñas cosas de la vida y la autora la delinea con humeante belleza. Felicidades.

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