VIRUS SOCIAL, HASHTAG: BLUE MONDAY

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El lunes de la semana pasada, 18 de enero, nos vimos atravesados por el lunes más triste de año (como si los lunes no fuesen lo suficientemente deprimentes por sí solos). Este importantísimo fenómeno social de prima relevancia fue descubierto por las arduas y serias investigaciones de… la agencia de viajes Sky Travel, en 2005. El Blue Monday fue calculado a partir de una ecuación de la cual Sky Travel planeaba deducir las fechas idóneas para viajar después de las fiestas decembrinas; la ecuación considera factores como deuda económica, distancia con las fiestas decembrinas, clima, y la frustración al colapsar los propósitos de año nuevo, y la subsecuente necesidad de tomar medidas drásticas al respecto. La fecha ha sido calculada para el tercer lunes de enero, aunque en ocasiones se ha estipulado para la segunda semana de enero, o la cuarta…

Las investigaciones fueron auspiciadas y dirigidas por el exprofesor Cliff Arnall del  Centre for Lifelong Learning, adjunto a la Universidad de Cardiff, en Gales; tal seriedad fue una parodia de sí misma cuando el columnista Ben Goldacre de The Guardian reportó que la agencia publicitaria Porter Novelli ofreció dinero a varios académicos a cambio de prestar su nombre para tal “investigación”, el mismo Goldacre expuso la falta de validez interna de la ecuación. Después, la misma universidad de Cardiff expide un comunicado en el que confirma la separación de dicha institución para con el señor Arnall, mencionándolo sólo como un antiguo profesor. La cosa se terminó de joder cuando un Dean Burnett, neurocientífico de Cardiff, reduce la ecuación del blue monday a una farsa, cuyos criterios de medición son absurdos. Incluso el portal del periódico español “La voz de Galicia” ha afirmado que la misma agencia de viajes estipuló la fecha deliberadamente. Las investigaciones de este periódico también han expuesto a Cliff Arnall en otras estafas mercadológicas, como el producto inverso: el día más feliz del año, ofertado a la marca de helados Walls; la fórmula del juguete perfecto, y el fin de semana ideal. Ahora Cliff Arnall, en su website, porta orgullosamente el título de media slut (zorra de los medios) MS; Goldacre también se ha encargado de corregir estos términos, diciendo que una zorra de los medios es un académico que vende con tal de poner su obra e investigaciones en impresión, y por ende en circulación, Cliff es una sólo corporate whore (puta de los corporativos) CW.

Y bueno mis niños, sabiendo esto, estamos libres del blue monday, ¿cierto? El lunes pasado no encontramos gente deprimida, o haciendo pública su miseria, ¿cierto? Incluso sin saber del blue Monday. Entonces quizás Arnall puede ganarse su lugar como gurú…

O estamos en medio de un meme. Una vez más una creación humana supera a sus creadores. Ahora vemos portales especializados en psicología argumentando las mismas chanchadas de Arnall, desde luego, aún más ameno y siempre con la promesa de una gran sonrisa eterna. Incluso me he encontrado el top 5 de cómo combatir al día más triste del año. Hasta la psicóloga Patricia Ramírez argumenta, para la versión en español del Huffington Post, que la clave donde se conjugan los factores mencionados del blue monday es la sensación de amenaza por lo que la solución es prestar atención a las cosas que nos hacen felices… Y eso sin contar las revistas del corazón.

Conocemos el efecto placebo, pongámoslo a la inversa, la sugestión de ser miserable, y que esta actitud tenga sincronía perfecta con nuestros tiempos no es ninguna coincidencia. A saber, que el mensajero no sólo transmite un mensaje, sino la idea de un mensajero. Así el medio se convierte en el mensaje mismo, un copycat del internet. Socialmente encontramos el fenómeno y lo adoptamos, por el simple hecho de estar en el medio, la simple noción de comunicación nos permite valernos de aquel protolenguaje para lograr alguna remota conexión social, e incluso más allá de eso lograr una alerta a los otros de que aún existimos, fingir interacciones. Este meme, o virus social, no es una señal de alarma para la llamada “enfermedad” depresión, sólo es una muestra más de la influencia social en despertar nuestras sensaciones; es completamente estúpido culpar a lo social de nuestra mierda, sin embargo es en lo social donde explota, es lo social lo que nos dicta como debe de explotar, e incluso es en este mismo campo donde se dicta la significación de cualquier adjetivo que usemos, es decir, respalda el sentido del nombre que le demos a nuestra experiencia.

The Selfish Gene 30th Anniversary Edition
The Selfins Gene, libro donde Richard Dawkins expone su teoría del meme, comparándolo con la genética.

Quiere decir esto que el virus social, lejos de padecerse es la interacción por excelencia entre individuos, al mismo tiempo que alcanza intimidad para con este, pues es una piedra fundamental en su representación del mundo, la realidad misma. Con base en esto, Richard Dawkins en 1976 en su libro El gen egoísta, crea el término meme (por su parecido fonético con gene) definiendo a este como una unidad información cultural, capaz de reproducirse a sí misma independientemente de la consciencia del individuo. Esto mismo refuerza las teorías que ponen en duda la unicidad del individuo, su imposibilidad del “uno mismo”.

Si bien, este fenómeno no guarda una aparente relación con los trolls, los presentadores de miss universo, y con lol; el meme puede alcanzar estructuras complejas, sobre todo si se apoya en jerga seudo técnica o seudo científica.  Como fue el caso del blue Monday, ya que en específico fue creado como una campaña publicitaria, que bien ha dejado de lado el contenido del mensaje para convertirse (consecuencia lógica de acuerdo a las ciencias sociales) en un símbolo vacío (medio como mensaje) cuya vaga representación sirve como pretexto. Es decir, un basurero, y en este caso, en el carrito de las desgracias. Por otro lado, es completamente insensato, por no decir idiota, el ponernos una camiseta de morena o el che (marca adidas) y culpar a los corporativos de sus estrategias publicitarias (porque nosotros no consumimos absolutamente nada, ¿verdad?) que si bien es cierto su efecto, achacarle la génesis del mismo es absurdo, pues la infección social es inevitable, de eso se forma uno, y se forma la cultura. En pocas palabras, es inevitable salir del virus social, nuestras mismas palabras lo replican, nuestras quejas y réplicas no dejan de darle lugar. La esencia de estos fenómenos sociales no radica en la veracidad o retórica de sus palabras, simplemente basta que el contenido se vacíe, que el mensajero quede sin algo que entregar, y aquel pretexto se manifiesta ahora como texto, donde cada uno vuelca su desastre escudado socialmente; no sería descabellado pensar en los dos minutos de odio presentados por Orwell en su 1984, y si algo enseñó Orwell, es la incapacidad del humano para abandonar su condición.

Aún así nos quedamos con el Blue monday, el de New Order.

viral

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