Sobre Los atacantes: Una plática con Alberto Chimal

Por: Daniel Montes

Nadie puede negar que Alberto Chimal es quien porta actualmente el estandarte de la literatura fantástica mexicana. Es, además, un difusor entusiasta de la cultura y una figura activa en las redes sociales en donde motiva la creatividad y fomenta la imaginación.

   El pasado lunes 14 de marzo entabló un dialogo con alumnos de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. El motivo principal: hablar de su última publicación, Los atacantes (2015). Con la humildad y el amplio criterio que lo caracteriza dio inicio con las respuestas tomando como punto de partida el gusto por el género fantástico.

   El contexto en el que creció fue el de la aún caliente guerra fría y el régimen político del PRI, aunado a sus primeras lecturas entre las que recuerda, sobre todo, La penúltima verdad de Philip K. Dick que condensaba la crudeza de la realidad con el escape de lo fantástico.

   Quizás desde entonces nunca disociaría estos dos elementos y por ende un tema que surgió durante la charla fue relacionado al poder y la imaginación que, en mayor o menor medida, son motivos manifiestos a lo largo de toda su obra. Los esclavos (2009) es un claro ejemplo del poder y la dominación ejercida por el ser humano, además es un antecedente de su obra más reciente. El último explorador (2012), por su parte, está inmerso en un plano imaginativo apoyando en la ciencia ficción. En tanto que La torre y el jardín (2012) amalgama ambos elementos para crear lo que el autor considera su trabajo más ambicioso.

  Es hora de hablar de Los atacantes para lo cual saqué una síntesis de lo abarcado durante la plática.

   En un sentido amplio esta colección consta de siete cuentos que retratan a los monstruos o leyendas clásicas traídos al presente, es decir, se pueden encontrar vampiros, extraterrestres e incluso zombis. Pero en un sentido más profundo expone al lector a experimentar el miedo y la inquietud de reconocer los peligros de esta época aunque sin obviar  la crítica social y política cubierta ingeniosamente por un velo fantástico.

   El miedo es pues uno de los ejes centrales del libro, sin embargo es una manera de experimentar el miedo como incertidumbre. Objetos, personas e incluso medios que cambian para los protagonistas. No es el miedo al fenómeno en sí sino el miedo al cambio que puede presentar. Aquí es donde la tecnología y los nuevos medios digitales cobran importancia ya que bajo su aparente confiabilidad  permanece una amenaza constante.

   La estructura está dispuesta de tal modo que hace que el lector se comprometa y reflexione sobre la realidad que lo rodea. De forma sugestiva pero sin dejar de lado el humor, se presta atención al valor de los seres humanos y a los cambios que afronta.

   En suma es un libro que te sitúa en un punto de indefensión en donde es preciso revalorar como manejas tu entorno. Los monstruos que parecieran tan lejanos de la realidad son, en efecto, salidos de ella y muchas veces nosotros mismos los alimentamos sin saberlo.

dedicescalada
Dedicatoria del autor

Fotografía de portada: Alberto Chimal

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