Rubem Fonseca un fenómeno literario de las letras contemporaneas

Hace tiempo que tenía planeado escribir algo sobre Rubem Fonseca; sin embargo, más que una reseña hacía el escritor brasileño —quien acaba de cumplir los noventa y un años, y que, hoy por hoy, es el maestro de toda una generación de escritores allá en Brasil y de algunos latinoamericanos—, es un pequeño recuento de sus mejores obras.

     Rubem Fonseca nació en 1925, publicó su primer libro de cuentos Los prisioneros en el año de 1963, a los treinta y ocho veranos. Ahora, en el 2016 cumple 53 años de seguir escribiendo obras memorables.

 

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     El primer libro que leí de Rubem fue Buffo & Spallanzani, una gran obra policíaca en la que el escritor brasileño me deleitó con personajes bien construidos y tramas complejas que terminan por unirse para lograr finales demoledores. Algo destacable es el humor negro, aderezado con un envidiable erotismo. Allí aparece por vez primera Gustavo Flávio, un álter ego de Fonseca, quien funciona como personaje principal y como narrador. Lo más importante de la historia es el tema del proceso creativo a la hora de cómo escribir una buena novela, además de la cantidad de referencias literarias que hace Gustavo en cuanto a la misma  escritura. En México, la novela también llego a publicarse con el título de Pasado Negro.

     “…Hasta entonces no había tenido un orgasmo en su vida. En las pausas le leía poemas. Le gustaba particularmente uno de Baudelaire que habla de un cunnilingus, “la très-chère était nue, et, connaissant mon coeur”, etc. Siempre le leía el poema cuando acabábamos de echar un polvo, exactamente como hago contigo, amor mío. Ahora, déjame dormir».” Buffo & Spallanzani, Rubem Fonseca. Una de las cosas por las que más me gusta la narrativa de Fonseca es que su prosa está, irónicamente, llena de poesía. Hay frases dignas de citar; por ejemplo, un que por lo general me encanta citar cuando estoy con una dama que se ha depilado el vello púbico es:

     “Le pedí que se dejara de depilar los vellos del pubis y me repitió que ya no la amaba. Es más, ese asunto acabó generando una discusión idiota. Estábamos en la cama, en mi apartamento, cuando le dije que depilarse los vellos del pubis era lo mismo que talar los arboles de un lindo bosque. Lucía dijo que yo era ridículo, le respondí que ridículo era el bigotito a al Adolf Hitler que quedaba después de la depilación. (…) Y terminé diciéndole que el cunnilingus era más emocionante cuando había un bosque de pelos alrededor.”  Diario de un libertino Rubem Fonseca

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      Un tema que casi siempre toca, aunque de manera distinta, es el proceso creativo como en Buffo & Spallanzani; sin embargo, también hace una mención en Diario de un libertino, en Agosto, en Del fondo del mundo prostituto sólo amores guardé para mi puro, sólo por mencionar algunas de sus novelas.

      “Escribo para vivir. Hay escritores que escriben para vivir, como Balzac, y otros que viven para escribir, como Flaubert. Después de escribir estos dos nombres, recordé que el primero decía que su capacidad para escribir dependía de cuánto esperma mantuviera en el cuerpo mientras se dedicaba a la literatura; y que el segundo afirmaba que desperdiciar una onza de esperma fatigaba más que perder tres litros de sangre”. Diario de un libertino, Rubem Fonseca.

      Por lo general, Fonseca es conocido como un maestro de la novela negra en toda Latinoamérica, desde el mexicano Élmer Mendoza, pasando por el cubano Leonardo Padura, el hondureño Horacio Castellanos Moya, hasta sus contemporáneos en Brasil como Joca Reiners o Marçal Aquino. Todos aquéllos admiten la influencia del creador de Mandrake, ese abogado criminalista que sustituye la figura del detective en la narrativa policial, protagonista tanto de novelas como de cuentos.

      Si en las novelas existen universos complejos y personajes entrañables, en los cuentos cambia totalmente la forma y el contenido. Desde Ella y otras mujeres, en donde cada capítulo, ordenado de manera alfabética, tiene un nombre de mujer —el cuento de “Ella” es una minificción con estructura de poema y es altamente recomendable—, o en Pequeñas criaturas que alberga un cuento con uno de los títulos más largos que haya leído. “Sería el hombre más feliz del mundo si pudiera pasar una noche contigo”; incluso cuando pensé que ya no podía sorprenderme más, leí Secreciones, excreciones y desatinos, el primer cuento habla sobre la copromancia, que es básicamente adivinar casi cualquier cosa solo viendo la caca en el retrete.

     Las novelas de Fonseca son creaciones mayores, operaciones sinfónicas sostenidas no sólo en su asunto central, sino también en subtramas extraordinarias con estudios rigurosos de temas que han pasado con una calidad asombrosa a su prosa. Los temas recurrentes en la narrativa de Rubem son el sexo, la muerte y el arte de la escritura. Alguna vez dijo que a ningún escritor le gusta escribir, a él le gusta beber vino, hacer el amor, conversar y que, ciertamente, a su edad no debería desperdiciar el tiempo en nada más; sin embargo no puede dejar de escribir, pues es como una enfermedad.  Algo que sus lectores se lo agradecemos infinitamente.

     “(…) te estoy diciendo cosas que pertenecen no sólo a mi intimidad sino a la intimidad de terceros y cuento con tu total discreción. No existen recetas para cogerse a una mujer. Siempre desprecié a los cretinos de ambos sexos que escriben en revistas especializadas en chismes, femeninas y masculinas, a los que les gusta inventar reglas para que seduzcas y te cojas bien a tu pareja. (…) La primera: para seducir y cogerte a la mujer que amas es necesario desearla como un semental amarrado a la cerca, y si ella no brinca la cerca antes, las mujeres muchas veces brincan la cerca antes, te toca a ti brincarla, arruinarte por ella. Crea el efecto rebote. (…) Segundo consejo: a las mujeres les gusta hablar, no pares de platicar con ella, aunque muchas veces lo que les digas sea en realidad un ejercicio de comunicación onfalópsica, como es mi caso. Ultimo consejo: cuanto más desenfreno en el cuarto, más respeto y ceremonia en la sala y en la cocina. Pero es necesario, lo repito, que exista amor, sin amor el orgasmo ocasiona siempre un inmenso fastidio mezclado con tristeza.” Del fondo del mundo prostituto sólo amores guardé para mi puro, Rubem Fonseca.

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Un comentario Agrega el tuyo

  1. Si Fonseca es un “escritor portugués” porque escribe en portugués, entonces Borges, Neruda y Paz son “escritores españoles”…

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