La película que NO estabas esperando

¿Qué tan gringo es planear una invasión alienígena el día de tu independencia? ¿Cómo liderar una defensa mundial sin dejar en manos de ninguna otra nación la libertad del mundo? ¿Acaso Superman no vino a salvarnos por las nuevas reformas migratorias? ¿Qué tan sexy es Liam Hemsworth? ¿Cómo se llaman los otros protagonistas? ¿Qué porcentaje de mezcla racial tenían los escuadrones élite dedicados a salvar el planeta? ¿Por qué hubo dos chinos dispensables y un par de negros olvidables? Pero lo más importante de todo… ¡Dónde está el Príncipe del Rap!

Abróchense los cinturones porque están a punto de leer la humilde opinión de un sujeto que forma parte de muchas minorías no representadas en el blockbuster del verano (fuera del género de superhéroes) con más pretenciones globales (Y no te preocupes, siempre somos Spoiler Free).

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Primero que nada, y si estás perdido aquí, déjame informarte: después de dos décadas ha llegado a los cines hoy (Sí, HOY) la segunda película menos esperada de este año -el trono le pertenece a la multi ignorada Inferno, basada en el bólido de Dan Brown y con Tom Hanks, quien parece no cansarse de prestar su nombre a malas cintas-. Manos a la obra, la primera media hora se antoja dispensable, para dormir o para encontrar una butaca con wi-fi. Se dedica a plantear ciertos cambios propositivos mediante los diálogos más obvios y aburridos que tuvimos la desdicha de escuchar, probablemente desde The Lobster. Una PresidentA (¡Oh yeah, girl power!) una heroínA, el mundo en paz, mucha tecnología y luego de eso, same ol’ shit everywhere.

La cinta despega luego de cuarenta minutos y muchas (MUCHAS), oh,  muertes cursis. Niños indefensos, perros indefensos, enfermos indefensos, madres indefensas, bebés indefensos, doctores indefensos, europeos indefensos, asiáticos indefensos, guerrilleros africanos armados hasta los dientes y… no hay latinos, muchachos… ah, y héroes gringos por todos lados. La buena noticia: Jeff Goldblum sigue fresco, alto y guapo como la primera vez. La mala noticia: espera a ver quienes mueren por idiotas y quienes salvan al mundo por valientes. La pésima noticia: Will Smith está muerto hace quince años. La peor noticia: No puedes eludir la primera hora de película.

Aunque, si vamos a ser justos, los homenajes visuales a la primera película son bastante agradables. La ideología de cambio generacional es esperanzadora mientras la generación anterior no meta las manos. Los efectos visuales son espectaculares (claro está) y el diseño de las criaturas iguala o supera a la original Independence Day (lo cual, a decir verdad, es un gran logro. Las criaturas son visualmente geniales, su tecnología fantástica y por primera vez en mucho mucho tiempo los personajes y los artefactos parecen tener sentido común, gracias).

No obstante toda la propaganda gringa ultraderechista, llega un punto en la sala en el que la acción logra dormir a tu cerebro y te comienza a cautivar la simple idea de que el mundo podría ser mejor si nos invadieran seres interestelares. La parte científica dentro de esta ficción no carece (ok, no demasiado) de verosimilitud (como su predecesora) y a pesar del abuso del deux ex machina, ciertos personajes dan frescura y carisma al entramado ultranoventero. Lo que se lleva las palmas es ver mucho bromance de calidad por todas partes (tanto que te darán ganas de abrazar a tus bros). Para las chicas, sigan leyendo.

Liam Hemsworth

Guapo, blanco y caballeroso con su pobre e indefensa noviecita (quien sin decir ni aguavá pasa de ser la mujer valiente, independiente y heróica a ¿dónde está mi príncipe azul?) contribuye en buena parte al salvamento de esta gran obra coral, pero no es suficiente. Estamos cansados de las películas de acción que siguen la misma fórmula ¿Acaso no habíamos aprendido la lección con Jupiter Ascending? El corte que separa las malas películas de las soportables lo evade Independence Day: Resurgence por poco, realmente muy poco gracias a lo bien llevado de sus últimos cuarenta minutos (a reserva de todo lo heteronormativo). Está de más decir que parece ridícula -pero en cierto modo genial por lo que implicaría su existencia- la pequeña ayudita que reciben los humanos. El modo en que llega es uno de los más bonitos montajes que se han hecho en los últimos años y su diseño visual es clásico pero sofisticado. Ustedes sabrán de qué hablamos. Lo único preocupante es esa opresión en el pecho del final, que amenaza con una tercera entrega absolutamente disparatada. O no. O sí. No lo sabemos. Si me obligaran a ponerle una calificación, Indepence Day: Resurgence sería un sólido y bien merecido 6.5 que por buen humor sube a 7.

Cesar Lopez

(@SoyElPez)

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