No-Me-Olvides

Mi hermano está muriendo y yo no.
Lo cargo tras de mí como una esfera vacía, como el primer robot,
como el último payaso en coche de payaso, su ridículo Fiat, su suerte
de ser aplastado, dado por muerto, cubierto en moco,
sus manos hinchadas, sus enormes zapatos, su maceta,
como Virgil Earp, Clanton-exbarrio, y el No
OK Corral, deshermandados,  apuesta,
como la noche sin dormir en Turandot.

Desde el toma y ve, siempre he buscado
saber (que/¿qué?) si esto es todo lo que conseguí,
para aparecer en un vestíbulo, molesto y caliente,
como la plata de Iscariote,
como la sonrisa del hombre de la carretera, tlot-tlot, tlot-tlot,
mientras todos a mi alrededor están condenados a untarse y pudrirse.
Bebo por mi fe, por lo que no soy,
por todos los que estuvieron antes de mí, por todo Lancelot,
cada Huguenot, cada “caliente y listo para llevar”, cada Dylan, briago,
quien no tiene la fuerza de levantarse para tomar otro trago.
Conozco mi Morse, código azul, dot-dot-dot, dit-dit-dit, dot-dot-dot.
Sé lo que Dios ha forjado.

 

John Hodgen
Traducción: Jazmín Morales Guzmán

Léelo en su idioma.

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