¡De panzazo! Parcial, superficial y panfletario

Carlos Loret de Mola no pasa por un buen momento, desde hace más de diez años había estado esperando la oportunidad de encabezar el noticiero estelar de televisa, ¿y por qué no? Tenía carisma, popularidad, parecía la opción obvia, cuando se hablaba del mejor sustituto  para Joaquín López Dóriga, pero para sorpresa de muchos la elegida resultó ser Denise Maerker. ¿Cuál pudo ser la razón por la cual los altos ejecutivos de televisa no creyeron  que Loret de Mola era la imagen ideal para encabezar el noticiero?

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Quizá nunca lo sabremos, pero regresando al tema de hoy, hace unos años Carlos Loret  ya se creía su propio cuento de ser el periodista investigador que México necesitaba y decidió lanzarse con todo elaborando un documental ¡De panzazo!

Así es, el periodista que defendió a Peña Nieto después de lo ocurrido en la FIL de Guadalajara, diciéndonos que leer no era tan importante nos quiso enseñar lo importante que es la educación.

¿Y pues que tal le quedó? En síntesis fue un desastre.

A partir de documentar cómo se encuentran los salones de clase  en escuelas de zonas marginales y de elaborar una serie de entrevistas a profesores, a la entonces líder del SNTE  Elba Esther Gordillo —eso sí queda muy mal parada, pero tampoco difícil, mostrarla como villana es tan rebuscado como patear un cadáver—,  al secretario de educación publica, padres de familia, renombrados intelectuales, a estudiantes de secundaria  —a los que de paso,  cala un poco  en su nivel de conocimiento; llega a la conclusión de que las cosas serían distintas con un mejor profesorado y, aunque de manera disimulada, comenta que son muchos factores para tomar en cuenta;  en forma contundente responsabiliza a los docentes por el caos en que se encuentra el sistema educativo del país.

El documental falla en su argumentación en distintos puntos; por ejemplo, tiene razón cuando menciona que México esta en el último lugar de los países donde se aplica la prueba PISA,  pero se le olvida mencionar que se ha mejorado el puntaje desde el año 2003 a la fecha (raquíticamente pero hay avances) y aunque no fuera así difícilmente podemos pensar que la prueba PISA es un estándar confiable para determinar el nivel de los estudiantes mucho menos para juzgar la calidad de los profesores.

Por principio, el contenido de la evaluación abarca competencias en tres áreas: lectura, matemáticas y ciencias. Esto indica que el programa evalúa solamente habilidades en las áreas mencionadas y no más. Es necesario mencionar que en PISA no se evalúa el aprendizaje de los conocimientos establecidos en los programas de las escuelas, ni tampoco está diseñada para evaluar el desempeño de los docentes, ni de los programas vigentes en cada país. Incluso algunos países están solicitando que la prueba se deje de aplicar pues ella no refleja la calidad o las necesidades educativas de cada zona; otro  de sus problemas es que al momento de traducir las preguntas al español llegan a perder su sentido original ocasionado que el estudiante responda erróneamente  dando con ello resultados sesgados.

La prueba PISA mide únicamente  conocimientos, ignorando la enseñanza, pero sus resultados se leen como si fueran evaluación de la calidad de la enseñanza;  lo hacen con el criterio de pruebas estandarizadas; es decir, que no evalúan los programas, cursos, profesores, sistemas educativos, etc., sino aquello que quienes evalúan establecen que debe ser evaluado. Sin embargo el problema de fondo no son las pruebas PISA o sus resultados, sino el uso político y la interpretación que le dan a estos. Tomando al informe como  un juicio  para premiar o sancionar  a los educadores,  aplicando  una lógica muy errónea “si el estudiante sale bien en la prueba es porque es un buen estudiante; si falla, es por culpa del maestro”. Esto podría provocar que los profesores se preocuparan más por preparar a sus alumnos para la prueba y no en enseñarles los contenidos de la currícula que tengan pendiente.  Por ello decir que “son malos profesores” por los resultados de esta prueba es algo muy aventurado.
Regresando al documental otro momento sumamente lamentable es cuando sostiene que los salarios se determinan según el nivel educativo, señala que alguien con sólo la educación primaria gana 4000 pesos al mes,  con secundaria 5500, preparatoria 7500, licenciatura 14 000 y con estudios de posgrado 52 000.  ¿Quién le dijo a Loret de Mola que en México se ganan estas cantidades? Es increíble el desconocimiento que este periodista tiene sobre la realidad del país, para nuestra desgracia el salario recibido no esta en función del grado académico, hay muchos licenciados que ganan poco más  del  salario mínimo y mucha gente con preparatoria  presente en puestos gerenciales.
Datos proporcionados por la Sep establecen  que en los últimos  años, el nivel de desempleo de los egresados de las universidades del país se ha incrementado, mientras que el nivel salarial promedio que alcanzaron los licenciados fue de 7 mil 500 pesos mensuales, a pesar de que los universitarios cuentan con ocho años más de educación  a los que tiene el resto de la población en México.
En promedio, 55 de cada 100 egresados de las instituciones de educación superior del país trabajan en un área diferente a la que estudiaron, y se subemplean en quehaceres como taxistas, choferes de microbuses, taquerías o el comercio ambulante. El documento “La educación superior: situación actual y perspectivas”, de la subsecretaría de Educación Superior, establece los diversos grupos de empleabilidad entre los universitarios.
Uno de esos grupos es el de  aquellos que eligieron carreras cuyas expectativas de salario son las más bajas de todas las profesiones, además de que el mercado laboral tienen pocas opciones de contratación:   Enfermería, Turismo, Ecología, Nutrición, Historia y Diseño Gráfico; las profesiones en las que los ingresos promedio mensuales se sitúan en rangos por debajo de los 2 mil pesos, equivalente al salario mínimo (mil 600 pesos), hasta alcanzar un máximo de 7 mil 500 pesos al mes. En otro bloque se  encuentran aquellas carreras que por su alta especialización tienen una alta demanda, pero que no son apreciadas en el mercado laboral como para obtener ingresos altos. Ahí se ubican Educación Física y Deporte, Teología y Religión, Artes Escénicas, Agronomía y Finanzas.
Los mejores sueldos venían de la mano de quienes se especializaron en Ingeniería del Transporte Aeronáutico o Naval Piloto,  obtuvieron la mejor remuneración promedio del país, al obtener casi 16 mil pesos mensuales. Le siguieron los expertos en Ciencias Biomédicas, con 12 mil pesos, y los expertos en Economía, con ingresos por arriba de los 10 mil pesos. Sin embargo, el informe señala algo importante: los posgrados no ayudan, si  un licenciado o ingeniero decide realizar  estudios adicionales de posgrados lo que implica entre dos y hasta cinco años más de estudio, los ingresos que obtuvieron en promedio al emplearse no fueron mayores. Obtener un doctorado sí consiguió que las posibilidades de ser contratado crecieran hasta en 75%, pero el salario promedio fue de 13 mil 250 pesos mensuales para ellos.
Me pregunto si cuando Carlos Loret terminó su carrera en el ITAM (escuela privada, por cierto) pasó por el calvario de muchos recién egresados, quienes deben preparar sus documentos, tomar su portafolios salir a la calle con toda la inseguridad que hay a jugárselas en el transporte publico, a quemarse con el sol para ir a dejar papeles a todos los lados que pueden, programar entrevistas a lo largo de la semana y escuchar en cada una “eres muy joven” “no tienes experiencia” “gracias por el interés” “nosotros te llamamos” y ver que pasa el tiempo y el teléfono simplemente se niega a sonar, realmente lo dudo porque de lo contrario sabría que terminar una carrera no es lo más difícil, sino que lo complicado es colocarte en algún lugar.
El documental quiere vender  la idea de que los malos maestros provocan que los  chicos  abandonen la escuela, estableciendo además que si dejan de estudiar  terminarán en reformatorios, alimentando así la idea de que los mal llamados “ninis” son unos  delincuentes, cuando  muchos de ellos son jóvenes que terminaron una carrera y se encuentran sin una oportunidad laboral.
Entendamos que si un joven abandona la escuela no es porque “el malvado y desobligado maestro” use el celular en el salón de clases. No, los jóvenes abandonan la escuela por la necesidad de llevar más dinero a sus casas  y, si no se quedan en la escuela, es por la sencilla razón de que no le ven ninguna utilidad a los estudios.
El problema de la educación es que ésta no da los frutos que en teoría debería proporcionar: estamos en un país en el que estudiar  no es garantía para alcanzar una mejor calidad de vida, padecemos un contexto social en el que muchos profesionistas no pueden trabajar de lo que estudiaron y obtienen un empleo de “de lo que sea” para ir sobreviviendo, lo que más nos debería preocupar no es cómo salen los jóvenes en una prueba estandarizada en la que ya muchos países han manifestado su desacuerdo; más bien la meta principal debiera ser el tener empleos para los que  concluyan sus carreras, ésa es la mayor motivación que puede haber para que un joven haga hasta lo imposible por quedarse en la escuela.
Pero no, el documental propone ser mas rígidos con los maestros pensando que con ello se mejorara la calidad educativa conclusión tibia y torpe si las escuelas presentan carencias. Los culpables son los gobernantes locales y federales que en cada período electoral prometen la renovación de escuelas y su gestión termina sin que los colegios hayan recibido siquiera  una mano de pintura, ellos son los culpables no los maestros, si los niños están  durmiéndose en clase por estar mal alimentados o tienen que trabajar, los maestros no son culpables de eso ni del bajo salario o el desempleo de los padres. El problema de la educación es sumamente complejo y era iluso creer que se solucionaría cortando la cabeza de Elba Esther Gordillo .
¿Se requieren maestros de calidad? Por supuesto, pero también debemos ocuparnos en que éstos tengan un ambiente de trabajo sano, con un salario digno,  el documental presentó a una madre soltera que se dedica a lavar coches,  evidenciando  los esfuerzos que realiza para llevar a su hijo a la escuela; lo cual es  verdad:  para muchas familias los gastos escolares son un sacrificio que se sortea valientemente, para la mala fortuna del país ése es solo uno de muchos casos, pero ojalá también hubieran mostrado  las condiciones de vida que tiene un profesor rural, cómo vive un maestro en Oaxaca o documentar las múltiples complicaciones y carencias, además de enfermedades fisicopsicológicas como el burnout, estrés o mobbing  que empiezan a sufrir  los docentes de la ciudad. Así, habrían conseguido un panorama más completo de la realidad educativa que enfrentamos,  pero no,  optaron por el camino fácil dejando con ello un trabajo parcial,  sumamente editorializado.

Finalmente el documental cierra de una forma deplorable como si se tratara del show de “Popeye el marino”, cuando Carlos Loret de Mola  se pone a dar consejos patéticos: “maestro trabaja”, “niño estudia”… En fin, un documental sobre un serio problema que lejos de ser superficial es tan profundo como un charco de orina.

Si no la han visto no se pierden de nada basta con ver el avance para que la den por vista aquí se los dejo y nos  leemos en la próxima…

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