El periodismo como venganza

En el último semestre de la carrera tuve a una maestra que era fea como una blasfemia y mala como el demonio. Después de explicarnos la manera en la que seríamos evaluados nos dijo:

“El ensayo es una parte muy importante, quiero un análisis teórico en el que desarrollen una idea personal sobre uno de los temas que veamos durante el curso, veinte hojas espacio sencillo, tamaño doce, no más de cinco citas, y, cuidado, mucho cuidado con que aparezca una idea, reflexión o párrafo que no sea de ustedes y que no este debidamente citada, si sorprendo a alguien incurriendo en el delito de plagio esa persona no sólo reprueba en automático, mientras yo sea maestra no se graduara de la carrera.”

En el grupo todos nos quedamos petrificados no era una amenaza menor, y venía de alguien que sin duda la cumpliría.

Pasados unos tres días después de haber entregado los trabajos, la profesora entro al salón taconeando con furia, hasta su escritorio:

“Creí haber sido muy clara sobre la condición de no plagiar, y uno de los aquí presentes lo hizo” el silencio se asentó en el salón y  nos comenzamos a mirar entre nosotros tratando de leer en nuestras expresiones quien había sido el culpable, pero, nada en las caras que yo vi sólo contemplé el miedo.

“Si esa persona acepta su culpa ahora, puede alcanzar algo de consideración, sin duda reprobara este semestre pero, si trabaja duro y no vuelve a cometer este delito, podrá graduarse en el que sigue, le daré tiempo para pensarlo, tiene  el siguiente minuto para ponerse de pie y reconocer su culpabilidad” la profesora miro su reloj “el tiempo corre desde… ¡ahora!”

Volvimos a intercambiar miradas incrédulas, una chica se mordía las uñas, otro se llevo las manos a la cabeza, otro rayoneaba su libreta, termino el minuto, nadie se puso de pie.

“De acuerdo si así lo quiere” y sin decir más comenzó la clase del día.

Al salir los compañeros conversamos, quizá la maestra blofeaba, no descubrió a nadie plagiando y quería que alguien se echara la soga al cuello…estábamos muy lejos de la verdad.

Un compañero del grupo dejo de asistir sin avisarle a nadie,  la maestra nos aclaro el motivo;

“Me reuní con su compañero en privado para informarle que lo daría de baja en el acto, pues no conforme con plagiar no reconoció su culpa, y no crean que tomo un párrafo, o una idea, no, bajo de la red un ensayo inédito de Robert Castel y lo entrego como propio; el tonto pensó que  inédito, era que nunca había sido publicado, cuando en realidad se publico después de su muerte.”

El chico en cuestión, no se quedo de brazos cruzados,  acudió a instancias escolares y argumento que la profesora podía reprobarlo, pero no evitar que recusara y eventualmente titularse, la escuela dio su veredicto a favor del plagiador, que cambio de área de investigación,  graduándose en el siguiente periodo.

¿A que viene todo esto? Pues a raíz del más reciente “problemón”  en el que esta envuelto Enrique Peña Nieto, el plagio de unos apartados de sus tesis de licenciatura, opino que plagiar es condenable, completamente injustificado y lamentablemente una práctica recurrente en el medio académico.

Yo no voy a defender a Peña Nieto, no vote por él y me parece el peor presidente que ha tenido México desde López Portillo,  espero que eventualmente termine en la cárcel, aunque hay algo que debo reconocerle, hasta este momento el tipo es un genio para cubrir sus huellas.

Piénsenlo de esta manera, Carmen Aristegui debió investigarlo a fondo, muy a fondo, debió tenerlo vigilado, tanto a él como a las personas con las que se reúne cotidianamente, debió saber hasta la hora en la que el presidente iba al baño, y, ¿qué averiguo?   ¿Nexos con el narcotráfico? ¿Asesinatos? ¿Lavado de dinero? ¿Más propiedades como la casa blanca? No, Aristegui, saca a la luz que (redoble de tambores) el presidente Peña copio en la escuela hace 25 años…

cara-pregunta

No me mal entiendan, como ya dije  es reprobable, no tiene justificación, sin embargo legalmente no se puede hacer nada debido a que ya prescribió, el paso del tiempo hace imposible que en este momento se haga acreedor a sanción alguna, por lo tanto en términos prácticos el reportaje no sirve para nada.

El país entero ya sabía que el presidente es un burro de siete suelas, es más yo creo que hasta pago para que le hicieran la tesis, el tener esta información no proporciona nada nuevo ni relevante, en la cada vez más baja popularidad del presidente. Lo único que queda es la descalificación moral, que a estas alturas ya no le quitara el sueño a Peña Nieto.

Lo único destacable es el evidente odio que Carmen Aristegui tiene contra Peña Nieto.

Esto lo percibo por la calidad del reportaje que no lo dudo debió ser agotador, imagínense tener que sentarse a leer el mamotreto escrito por Peña Nieto y después leer con lupa todas y cada una de las referencias bibliográficas, hasta detectar aquellas que no estaban correspondientemente citadas, un agotador peritaje policial y a pesar de ello, esta incompleto, sesgado, para pegarle más a Peña Nieto.

En la anécdota que compartí, se demuestra el papel de los docentes en la formación de los futuro profesionistas, no basta con decirles “no copien” los maestros deben estar ahí con el chicote en la mano para  azotar al que se quiera pasar de listo. Peña plagio no me cabe la menor duda, pero, ¿dónde estaba su asesor de tesis? ¿el encargado de revisar que su estudiante no cayera en esas prácticas?  ¿Quiénes fueron sus sinodales? Los cuales también tuvieron que haber leído el trabajo del alumno y verificar que todo eso estuviera en orden.

Se le menciona al asesor pero nunca se le finca responsabilidad alguna.

Un reportaje más a fondo hubiera dado más nombres y por lo tanto repartido más culpas, Peña Nieto cometió plagio, pero hubo varios profesores que lo aprobaron ¿quién es el responsable final? ¿El que hace la trampa o el que permite que ocurra?

Me queda claro que la objetividad no existe, cuando te acusan de no serlo es porque tu subjetividad no concuerda con la subjetividad del que te ataca de no ser objetivo. Todos tenemos fobias, hay gente que nos cae mal por qué si y eso no es malo, somos seres humanos es lo normal, pero en el caso de Aristegui ya se percibe el rencor cada vez que hace referencia a la figura de Peña Nieto.

¿Es valido usar el periodismo para atacar a nuestros enemigos?  Y si es así ¿no sería más conveniente hacerlo con elementos de peso? Y no con aquellos que sólo servirán para una platica de café o para hacer escarnio de él usando las redes sociales.

peña

Aristegui no dará su brazo a torcer  y  lo seguirá atacando con lo que encuentre, no me extrañaría que la siguiente nota fuera algo como esto:

http://eldeforma.com/2016/08/30/mama-de-epn-le-hizo-la-maqueta-del-sistema-solar-que-presento-en-cuarto-de-primaria/

En fin, son cuestiones que pongo sobre la mesa, ¿ustedes que opinan? por mi parte es todo, nos leemos la próxima.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s