Soneto 146

El gusano sueña con la oreja y
la herida, la bienvenida oscura entre

gasa y rodilla, mejilla y cráneo, y
cualquier momento abierto en el

cuerpo que lo tendrá. La pequeña mosca
quiere una boca en la cual crecer,

una herida para sanar, un corazón para
alimentarse. Clama por azúcar y Job

y una médula. El gusano ama San
Lázaro, a pesar de que se fue,

ama los calientes acantilados de su pecho.
Cuando el gusano pide alas, nosotros

responderemos con manos pintadas, ojos
bajo monedas, promesa de tumbas.

R.A. Villanueva
Traducción: Jazmín Morales Guzmán

Léelo en su idioma original

 

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