Cada historia de amor es una historia de fantasmas

Puedes decir que lo intentamos. Dejamos de beber juntos. Él era menor. Lo dejé amarme sin juicio. Se mudó a Siracusa por mí. Sin tan solo los grandes gestos pudieran hacer una relación.

Recuerdo que una vez me llamó marica. Intentó ponerme fuera del Saturno mientras conducía. Mi nombre tatuado en su brazo. Me arrojó la mesa de centro. Llamó a mi madre, le dijo que íbamos a casarnos.

Después de unos días un cheque llegó a mi correo, decía: “por la mesa”.

Le escribí de vuelta. No había comprado la mesa, solo el haberla quebrado.

David Joez Villaverde

Traducción: Jazmín Morales Guzmán

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