Bajo los casquillos

Después del susto de bomba, la preparatoria asignó mochilas transparentes a la espalda de los alumnos, como caparazones de tortuga volteados de adentro hacia afuera. Los niños se agrupaban en los pasillos, evitaban el contacto visual, avergonzados de su crema para el acné, por los tampones baratos, paquetes de condones sin abrir, su Ritalin e inhaladores, calzoncillos de repuesto y calcetines agujerados, pedazos de mantitas de santín, cartas de amor de exes y notas de mamá en el almuerzo, Kleenex comprimidos, laxantes, envolturas de chocolates,  hojas de permiso sin firmar y ensayos atravesados con tinta roja. Los profesores caminaban como sargentos, monitoreando los pasillos tensos como minas. Los estudiantes retenían la respiración y esperaban. De alguna manera todos sabían que la explosión estaba llegando. 
Kayleigh Shoen

Traducción: Jazmín Morales Guzmán 

Léelo en su idioma original.

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