Azul profundo

Un granjero en Iowa continuó cultivando hasta sus 80 años. Manejaba su tractor con aire acondicionado diez horas al día, incluso cuando no había nada que cultivar, nada que arar, nada que rallar ni plantar. Condujo hasta que el sol se metió por el horizonte y el cielo era una paleta de colores índigo, haciendo sombra a una franja naranja donde conoció la tierra. Se dirigió a esa franja, fuera del borde y hacia el cielo. Su tractor capturó el último rayo de sol bajo el horizonte y guiñó su chispa de luz mientras navegaba por el azul profundo.

 

Patricia O’Donell
traducción: Jazmín Morales Guzmán

 

Léelo en su idioma original

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