El cuento de la criada: un futuro peligrosamente cercano

Al escuchar o leer la palabra “distopía”, muchos ejemplos clásicos nos vienen a la mente, como 1984 de George Orwell o Un mundo feliz de Aldous Huxley. En los últimos tres años este tipo de historias ha vivido un nuevo boom, como comprueba la larga lista de adaptaciones a la pantalla grande y creaciones originales: basta pensar en Divergent, Mad Max: Fury Road o la muy recomendable Snowpiercer. Los gigantes del streaming no se han quedado atrás: la serie El cuento de la criada (The Handmaid’s Tale) de Hulu, estrenada en abril, ha sido loada por el público y la crítica. Después de esperar a que concluyera su primera temporada, me propuse ver todos los capítulos en un solo día, como debe ser.

En un futuro no muy lejano, los Estados Unidos han caído bajo el poder de un gobierno cristiano y totalitario. Tras una severa crisis ambiental que ha vuelto infértil a la población, los gobernantes de “Gilead” (el nuevo nombre del país) han instaurado un orden social en el que las mujeres se encuentran completamente subyugadas por los hombres. Éstas no solo tienen prohibido leer las noticias y ganar un sueldo, sino que son forzadas a pertenecer a castas según su ocupación. El lugar más alto lo ocupan las Esposas, que se dedican a cuidar la reputación de sus maridos, pertenecientes a los altos rangos militares. Por debajo están las Marthas, trabajadoras del hogar en un rango parecido al de las Criadas, clase a la que pertenece la protagonista. Offred (Elisabeth Moss) lleva, como sus compañeras, el nombre del militar al que pertenece, y su única labor es parir hijos para él. Las Criadas son violadas noche tras noche en una ceremonia bíblica de horror absoluto. Una vez que han dado a luz, son enviadas a un hogar distinto para continuar su tarea. Si “fallan”, les espera un destino sórdido. Como todas las mujeres que conforman esta sociedad, Offred tuvo un pasado libre que conocemos por medio de flashbacks, su único escape de la insoportable realidad.

 La serie conserva gran parte del diálogo de su fuente original, la novela homónima de Margaret Atwood publicada en 1985, por lo que definitivamente no flaquea en ese aspecto. La ambientación es de primera y las secuencias están muy bien logradas, pero el ritmo me provocó sentimientos encontrados. El hilo principal parece aplazarse demás, ya que se enfoca a lo mucho en dos conflictos por capítulo. En general tuve la impresión de que lo que se cuenta en 10 capítulos podría haberse desarrollado a la perfección en 4 o 5. Parece ser que los canales de streaming han optado por la misma estrategia que su contraparte televisiva: la de exprimirle todo el jugo posible a las historias con buen rating. A pesar de esto, la serie sale bien librada gracias a su temática. La distopía que se desenvuelve ante nuestros ojos tiene un parecido perturbador con nuestro presente, en el que muchas mujeres siguen siendo valoradas únicamente por sus roles de madre y esposa. Gilead también cuenta con otra escalofriante categoría, la de las “No-Mujeres”, reservada para las mujeres homosexuales, estériles, viudas y disidentes. Es notoria la crítica mordaz que esta historia dirige a la sociedad heteropatriarcal de su época, vigente hasta nuestros días. El audaz tratamiento de estos temas, junto con la brillante interpretación a cargo Moss, hacen de El cuento de la criada una serie a la que vale la pena echarle un ojo.

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