Pablo Neruda: don de presencia

Insoslayable es la influencia que ha tenido la poesía del chileno, Pablo Naruda, en Latinoamérica (así como redundante recordarla y enumerarla); su presencia no se ha limitado al ámbito poético sino que se extendió al musical también: por ejemplo, pensemos en las piezas que compuso su amigo Mikis Theodorakis para el Canto general (1950); o incluso en el cine, como en la reciente película de Pedro Larraín: Neruda (2016).

Ayer se cumplieron 113 años de su natalicio, y gracias a la fama que el Nobel le dio, su activismo político, así como su profusa obra, es innegable que siendo fanes o no de su poesía, alguna vez hemos oído o leído el trilladísimo “Puedo escribir los versos más tristes esta noche”, visto memes de él en Facebook, o inclusive haber reconocido la apropiación que músicos como Juan Luis Guerra o Joaquín Sabina (por poner dos ejemplos solamente) han hecho de algunos de sus versos o del título de un famoso poemario suyo.pablo-neruda-9421737-1-402

Tanto ha perdurado su presencia, tanto sigue interesando a los/as lectores/as saber de su vida y de su trabajo, que se siguen escribiendo trabajos sobre él. Recientemente, Eulogio Suárez se dedicó a la titánica tarea de escribir una obra sobre el contexto de escritura de los poemarios del llamado “poeta mayor de Chile”, dicha obra se titula nada más y nada menos que Neruda total (FCE, 2016). No he tenido la oportunidad de revisarlo, pero supongo que ha de poner sobre la mesa la vida humana (es decir, desmitificada) de Neftalí Reyes, aquella que le permitió escribir tanto, así como su relación con las personas que fueron relevantes en cuanto a experiencias y relaciones sociales me refiero, aquellas que atraviesan el cuerpo y lo marcan de por vida, tal y como propone que se lean las obras de los/as autores/as la narradora, poeta, profesora y ensayista mexicana Cristina Rivera Garza en su Los muertos indóciles (Tusquets, 2013), pues la cuestión radica en desrromantizarlos, en saber que no sólo se dedicaban a escribir sino que también trabajaban para vivir.

Siguiendo con el tono del párrafo anterior, comparto la lectura que propone Rivera Garza para leer a los escritores, sobre todo tratándose de alguien tan reconocido y traducido como lo es Pablo Neruda, a quien la burocracia cultural (como en el caso de Juan Rulfo en México) puede llegar a casi privatizar, a volver intocable (es decir, mitificarlo y hasta mistificarlo). Es por ello que los invito a que revisiten su obra con esta perspectiva, a que hagan a Neruda uno que sea suyo, uno de más acá, más humano, lo cual permite también -más allá de la opinión sentimental- dar paso a seguir leyendo a más autores que pudieron haber sido opacados por su sombra (cultural, en todo caso), porque si no, seguiremos contribuyendo a ensanchar esa sombra sin permitirnos ampliar nuestra visión de la literatura contemporánea. Es decir, y esto es opinión personal, un gran homenaje a Neruda sería poder llamarlo Pablo sin tener que decir que es el único poeta que vale la pena en Chile, o incluso fuera de él.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s