Esta fractura que somos: breve visita a “La muerte me da” de Anne-Marie Bianco

En 2007 se publicó, bajo el sello de Bonobos Editores, este pequeño poemario. Según Santiago Matías, el entonces editor, quien hizo un prólogo a la edición, no conocía a la autora, y el día que quedaron para una cita, ella no se presentó [Bianco, 10, 2007]. Curiosamente, en octubre de ese mismo año, Tusquets publicaba La muerte me da de Cristina Rivera Garza (Tamaulipas, 1964). Cualquiera podría pensar que es coincidencia, o que el gusto por ciertos autores es tal, que es normal que dos escritoras lleguen a publicar un libro tomando como título un verso (el mismo, palabra por palabra) de Alejandra Pizarnik (“Es verdad, la muerte me da en pleno sexo”) sin que nadie sospeche. Puede llegar a ocurrir. Lo divertido comienza cuando uno está a punto de terminar de leer la novela de Rivera Garza y encuentra el poemario de Bianco como penúltimo capítulo…

En estos casos es conveniente preguntarse “¿Qué une a ambas obras aparte de la admiración por Pizarnik?”. Tentativamente podemos responder: la ausencia; meditando un poco más respondemos: el dolor; releyendo algunos fragmentos, entendemos: la violencia hacia el cuerpo y hacia el lenguaje, éste como cuerpo también. Vayamos, literal, a “El lugar de los hechos” (primer poema del libro de Bianco) para verlo:

Esta herida (que es una palabra herida): un hecho.

Esta manera de quebrarse y de caer: un lugar.

[tachado]

Otro cuerpo sin vida. Otro ciudadano. Signos de mutilación.

(una manera de enunciar). [Bianco, 18; o Rivera Garza, 308, 2010]

Si tomamos como premisa que el lenguaje es una extensión de nosotros para poder comunicarnos e indicar, en la medida de lo posible, nuestra realidad circundante e interna, entenderemos a qué se refiere la poeta cuando dice que la palabra “herida” es un “hecho”: hay una realidad conectable con el lenguaje, éste puede expresar aquélla de manera efectiva; sin embargo, no sólo se queda en este nivel semántico, sino que va a un nivel poemático (para usar un término de El deslinde, de Reyes): los corchetes que aparecen en el cuerpo del poema, y dentro la palabra “tachado”, no únicamente hacen referencia a una simple elisión, sino a un desmembramiento doble: la palabra, al ser tachada del cuerpo del poema, éste queda roto, y a su vez, esta ruptura expresa la del cuerpo al que hace referencia en la siguiente línea (“Signos de mutilación”): todo esto es “una manera de enunciar” la violencia que atraviesa a ambos.

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Inclusive las abstracciones toman cuerpo en el poemario, porque no son ajenas al nuestro, somos expresiones de una misma sustancia, como podemos ver en el cuarto poema, “Ir y no venir”:

Escribir: muerte. Separar las sílabas. Desentrañar letras.

Escribir la muerte. Abrirla.

(Una lata de sardinas. Una lápida. Una ventana). [Bianco, 23; o Rivera Garza, 313]

Esta analogía entre la lata de sardinas y la lápida con la muerte es bastante obvia: adentro pueden hallarse cuerpos muertos, inequívocamente; pero en el caso de la ventana indica otra cosa: dejar vulnerable un espacio: la muerte como aquello que, al abrirse (acontecer), nos deja expuestos como en la más grave de las fracturas.

 

Por la brevedad de este espacio, sólo quise mostrar un poco de lo que encierra (o abre) La muerte me da.  Podríamos leer tanto en la novela de Rivera Garza como en el poemario de Bianco, tomando en cuenta que la violencia es el núcleo que mueve la escritura de ambos libros, no una escisión total entre la realidad y su enunciación, sino más bien una disrupción en la unidad que acontece; es decir, no una separación definitiva: una unión tras la fractura: La muerte me da, el libro de poemas, y La muerte me da, la novela, como las respuestas a las preguntas con las que principia esta última: “[…]¿quién me está matando?, ¿a quién me estoy entregando para que me mate?” [Rivera Garza, 11]; respuestas que podrían decir: si mi cuerpo, el del Otro, está siendo mutilado ¿cómo puedo yo decir tal mutilación sino con ese cuerpo colectivo: el lenguaje?

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Fuentes

Bianco, Anne-Marie, 2007, La muerte me da,  México: Bonobos Editores.

Rivera Garza, Cristina, 2010, La muerte me da, México: Tusquets Editores [1ra edición en Fábula].

Poemario La muerte me da.

 

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