Adquisición de obras latinoamericanas

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En marzo del año pasado tuve la oportunidad de viajar a España, específicamente a Madrid. Previamente investigué cuáles eran los museos, restaurantes, bares, barrios, esquinas y librerías de visita obligada (si es que eso existe).
Por mi inclinación a las letras, visité el famosísimo Barrio de las Letras, en donde vivieron autores como Lope de Vega, Cervantes y Quevedo. También fui a las principales librerías de Madrid con las finalidad de poder adquirir obras que en México son prácticamente inconseguibles y que cuando lo son, sus precios son exorbitantes.
Previamente hice una comparación entre el buscador de Casa del Libro (librería española) y algunas de las más grandes librerías en México, como Gandhi, El Péndulo o el FCE.
Me decidí comprar Don Quijote de la Mancha en la famosísima edición de Francisco Rico, impresa por la Real Academia Española, y que cuenta con la colaboración de los principales cervantistas del mundo. También adquirí la Poesía Completa de la poeta uruguaya Idea Vilariño.

Al tomar este volumen, me di cuenta del enorme librero en el que estaba, en él se podía encontrar los más populares autores latinoamericanos, tales como Cortázar, Borges, Vargas Llosa, Carpentier; estaban otros menos conocidos como Lugones, Martínez Estrada, Saer. Esto a primera instancia puede parecer de poca importancia, pero no lo es. Me impresionó el enorme catálogo al que tienen acceso los españoles en comparación con los latinoamericanos. ¿Cómo es posible que resulte más sencillo adquirir las Obras Completas de Arlt en España que en Chile o en México?
Esto debe hacernos reflexionar y cuestionar la industria editorial de América Latina y obviamente a quienes la controlan.
Debo aclarar que no me molesta el hecho de que los españoles puedan adquirir y lean a nuestros escritores, lo contrario: lo celebro. Aquí la crítica es dirigida a cómo se imprime, distribuye y cómo se puede adquirir un libro. Si la literatura forma identidad latinoamericana (que tanto ha costado trabajo), ¿cómo es posible que para los lectores chilenos es difícil adquirir a Tario o para los mexicanos adquirir a Héctor Viel Temperley?
Seamos más exigentes con nuestras industrias editoriales. Puede sonar utópico, pues están dentro del mercado neoliberal en el que se imprime lo que se vende, no importando si es de calidad o no (Allende y Cortázar son buenos ejemplos de venta y contraste en calidad). Pero debemos hacerlo todos los lectores.

Imagen destacada tomada de: http://www.matavilela.com/2013/03/el-incesto-la-esquina-pervertida-de-los.html?m=1

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