El sentido de la presencia y el silencio: despedida a Ramón Xirau

Supongo que algunos lectores recordarán la primera vez que nos encargaron leer en la preparatoria, específicamente por la materia de filosofía, ese libro llamado Introducción a la historia de la filosofía (1964) de Ramón Xirau. Ésa fue mi primera incursión, también, supongo, la de varios de ustedes, con la escritura de este gran poeta nacido en Barcelona en 1924 y exiliado aquí en México en el 39 por la guerra civil junto con sus padres; en el 55 se naturalizó mexicano. Estudió filosofía en la Universidad Nacional Autónoma de México, misma en la que obtuvo su grado de doctor. Él fue un hombre que se preocupó por la relación que la filosofía, la poesía y la religión tienen en tanto que un lenguaje conceptual, uno simbólico y uno figurativo, respectivamente, nos permiten acceder a la realidad que vamos formando conforme hablamos de ella y la expresamos. Sus libros Poesía y conocimiento (1979) y Cuatro filósofos y lo sagrado (1986) son muestra palmaria de lo anterior, aunque podríamos decir que en casi toda su vida y obra se ocupó de esta relación.

Su pensamiento tiene resonancias con el de María Zambrano (Málaga, 1904 – Madrid, 1991) en tanto que ambos pensaban, a la manera de Heidegger, que el sentido del ser se daba en la poesía como respuesta para el ser humano, mientras que la filosofía, si bien intentaba responder de manera racional a la pregunta por el ser, no podía darle una respuesta satisfactoria de forma conceptual al mundo. A su vez, el pensamiento de “lo divino” o “lo sagrado” fulguraba en el trabajo de Zambrano y Xirau como un “entre” o punto medio de la actitud filosófica natural y la actitud poética de las personas.

Su labor como poeta (escrita tanto en español como en catalán) podría leerse como una forma más de hacer filosofía en tanto que depone en ella una constitución entre el silencio y el umbral como elementos que permiten al ser humano sentir y pensar una realidad mayor a ésta (en este sentido es evidente que Xirau creía en trascendencias a la manera heideggeriana). ¿A qué me refiero? A que en la poesía de Xirau la explicación de lo que nos da el sentido del ser, estriba en una imagen suspendida en el silencio que nos devuelve la mirada, como por ejemplo en este poema titulado “Cireres”/ “Cerezas”, uno de mis favoritos:

Vermelles les cireres,                          Rojas las cerezas
vermell el caustre illuminat              rojo el claustro iluminado
de vides netes. Claredat.                    de vidas limpias. Claridad.

 

El sol, cántic de foc?                        ¿El sol, cántico de fuego?

Vermeilles les cireres-                   Rojas las cerezas
Tot lum, tot mar                              Todo luz, todo mar
tot claustre.                                              todo claustro.

 

En definitiva su Introducción a la historia de la filosofía sigue siendo un libro señero para los adolescentes que quieran entrar al mundo del pensamiento especulativo y conocer de manera amena y sencilla cuál es, para Ramón Xirau, claro, la tarea de la filosofía para la humanidad… y, por otro lado, una invitación a querer seguir leyendo la prolífica obra que tuvo como poeta y ensayista. El mejor homenaje, pues, es mantener un diálogo con él, oírlo (leerlo) atentamente, y permitirnos aprender a pensar y a sentir, a saber que ni la filosofía ni la poesía están peleadas, ni que ni una ni otra es mejor o peor para existir en el mundo, en la vida.

(Para quien guste oír alguno de los poemas de Xirau, como el anterior, en la voz de su autor, les dejo el link aquí ).

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