Mercadotecnia y literatura: reflexiones sobre el Boom

La relación entre literatura y mercadotecnia es compleja, pues entre dicha relación existen intereses y discursos económicos, materiales, intelectuales, estéticos e ideológicos que nos obligan a cuestionarnos cuáles con los procesos por los que la literatura significa en relación con su difusión en el mercado.

        El caso de la literatura latinoamericana nos presenta retos sobre cómo ha sido el proceso de madurez y formación de la llamada literatura latinoamericana. Después y al mismo tiempo de las luchas independentistas y revolucionaras, los intelectuales de cada país cuestionaron su identidad, su lengua y su literatura. Visiones nacionalistas y cosmopolitistas discutían sobre cómo se debía formar la nación, la literatura y la educación. Dichas discusiones forjaron poco a poco la literatura de cada país y forjaron cierta unidad latinoamericana. En ese momento se enfrentó un problema, ¿cómo dar a conocer nuestros escritores a los latinoamericanos y al mundo exterior? La difusión fue la respuesta. Con ésta se presentan cuestiones importantes, pues debemos saber quién difunde, cómo difunde, por qué lo hace, bajo que estándares ideológicos y/o estéticos.

   La cuestión es la siguiente: ¿cómo se relaciona la mercadotecnia y el proceso del canon latinoamericano?, y en el caso de estudio que atañe: ¿cuál ha sido el proceso de difusión del llamado Boom latinoamericano? La reflexión se centrará en el movimiento como maniobra editorial, como cuestión estética, ideológica, económica, política y sobre la identidad, pues todas ellas nos podrán ayudar a reflexionar y decir si se puede considerar el Boom como sólo una estrategia comercial.

      Para entender la relación entre mercadotecnia y literatura se debe comprender a la literatura como producto. Puede resultar algo simple a primera vista, pero no lo es, ya que por siglos y tradiciones se concibió la literatura como un fin sólo estético. La idea de la musa, como dadora de inspiración que sólo toca a unos cuantos elegidos o la idea romántica de que la literatura no participa en el mercado, no permitió comprender que la literatura siempre ha sido un producto que se consume. Los productos entran a las leyes del mercado en las que se debe producir, promocionar el producto y crear al consumidor. Se ha demandado que el llamado Boom sólo es una maniobra editorial, que nació en Barcelona, que su existencia y presencia en el canon se debe más al discurso de poder del mercado que a virtudes estéticas. Analicemos el problema.

     Sí, el llamado Boom recibió como nunca antes ayuda editorial, ¿pero después de cuántos años de escribir y en qué condiciones? Las condiciones materiales en las que se encontraban Cortázar, Asturias, García Márquez y Vargas Llosa, entre otros, eran precarias, ellos no recibieron ayuda editorial en sus inicios, al contrario, el poder político los obligó a exiliarse en otros países. Se puede decir que la ayuda y promoción editorial llegó después de que los editores se percataron que circulaban y se leían obras que se imprimieron escasamente. Los editores no atendieron criterios como prioridad, sino comerciales. La idea utópica que tenían los europeos de América ayudó a que los editores buscaran promocionar obras latinoamericanas en el mercado europeo. La relación entre mercado y literatura implica que existen consumidores y proveedores. Los consumidores fueron primordialmente los europeos, sólo faltaba afianzar a los escritores.

       La profesionalización de los escritores los ayudó en su condición de productor. Si en un principio requerían traducir, trabajar en oficios, ahora pudieron vivir de sus derechos de autor. La cuestión es que ninguna promoción editorial puede lograr que el libro soporte el paso del tiempo, que es una prueba casi infalible. Cortázar y García Márquez son de los autores más vendidos del llamado Boom, de los que más se popularizan frases en las redes sociales, de los que se hacen múltiples conferencias, ediciones especiales, de los que mayor difusión tuvieron en vida y en muerte, todo esto es innegable. La cuestión es que si nos atenemos a criterios estéticos, ambos ocupan un lugar fundamental en la narrativa latinoamericana.

       La posición que ocupan escritores como Donoso, Fuentes, Vargas Llosa, Cortázar, García Márquez dentro de la historia de la literatura latinoamericana no obedecen únicamente a discursos de poder que los canonizaron, sino también a su calidad estética. Son escritores que superaron el tiempo. Se les sigue leyendo, criticando, citando, confrontando, homenajeando, y esto prueba que las injerencias comerciales que intentaron promover la lectura y la aceptación de ciertas obras no fueron momentáneas. El discurso de poder busca imponer formas de lectura y elementos que se deben admirar, sin embargo, siempre existen elementos que escapan o se resisten a dicho discurso, elementos como críticas a las formas de pensamiento político y literario, dudas sobre sí mismos como movimiento.

        El problema a tratar es simple: ¿por qué se lee? Admitimos que la difusión ayudó, pero no que pueda sostener por más de casi sesenta años un movimiento. Un ejemplo ayudará a clarificar esta idea: Cien años de soledad es una obra que contiene en sí misma problemáticas de muchos países de Latinoamérica: la migración, las creencias en lo mágico, las empresas explotadoras, el retraso tecnológico, etc. ¿Se lee únicamente porque librerías Gandhi pueda bombardear de propaganda y ofertas a posibles lectores cada que es el aniversario luctuoso del autor? Sí y no. Es innegable que el mercado guía e impone qué comprar y por lo mismo qué leer, pero entre comprar y leer un libro hay mucha distancia. Pero no se lee dicho libro sólo por eso. Cuando el lector lee la obra existe otro juego de relaciones más allá de la de literatura-mercado, la obra hace que se trascienda dicha relación y se pongan en juego otras, en las que el lector piensa en categorías estéticas, históricas o políticas.

       La cuestión también debe abordarse desde quién lee, quiénes son los consumidores. Ya sabemos que la literatura latinoamericana es producto, algunos de sus productores y difusores, pero lo más importante aquí es quién lee. Aunque hubiera una campaña perpetua promocionando cierto libro, no serviría de nada si el lector no decide comprar, leer y estudiar un libro. Aquí se muestra lo que en mi opinión es lo más importante dentro de este movimiento: el lector que lee a sus compatriotas. Puede parecer una cuestión menor, pero no lo es. Se sabe que hasta antes de la aparición del Boom, los lectores latinoamericanos no volteaban a ver quiénes escribían en su continente, con la aparición del movimiento la cosa cambió.

      Hemos observado que la literatura latinoamericana está aún en proceso, el cual nos corresponde crear tanto a escritores como lectores. El Boom fue ayudado por editores, pero no es, aunque su nombre indique lo contrario, algo pasajero. Es un movimiento que supo crear una identidad latinoamericana a pesar de tener visiones estéticas tan diversas y a veces tan contrarias.  El tiempo ha demostrado que la valía de Márquez, Cortázar, Fuentes, Vargas Llosa, Donoso o Lezama, trascienden el tiempo y visiones políticas. Las obras de estos autores van más allá de lo que las editoriales pudieron pronosticar en su momento. Con ellos se consolidó la creación de la literatura latinoamericana. Una literatura que por fin es leída y estudiada por latinoamericanos y valorada en su verdadera medida en otras partes del mundo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s