La muerte, el pan nuestro de cada día

En México tenemos una relación muy estrecha con la muerte, desde pequeños se nos enseña a convivir con ella y no verla mal. Es parte de nuestra cultura celebrarla y hasta ofrendarla, por ello hacemos tremendo bailongo cada 1o y 2 de Noviembre; sin embargo, no es esa muerte la que me trae aquí hoy. Hace unos días veía el nuevo trailer de Pixar, y la película que habla sobre nuestra tradiciones mexicanas, la verdad es que me gustó y espero con ansia ver Coco.

Dicho esto y teniendo el contexto, horas después, de ese mismo día, leía en las noticias locales que habían asaltado a una pareja un par de adolescentes de tan sólo quince años, matando al chico y dejando a la chica herida, algo que de verdad me impresionó ya que los asaltantes eran menores de edad ¿¿¿¿Cómo dos menores de edad pudieron matar a un muchacho????

Todo esto derivó en las líneas de hoy, y es que me parece interesante y muy opuesto la idea que tenemos sobre la muerte. Mientras que para los extranjeros es curioso que tengamos festividades para la muerte; para nosotros como mexicanos es tan común que cada Noviembre celebramos más y más y más muertitos que se van sumando a la lista.

Periódico El metro

Lo más impresionante de esto, es que estas muertes ocasionadas por la violencia que sufre el país están ligadas de manera impresionante a nuestra tradición más colorida. Aunque no lo parezca, las nuevas generaciones crecen esperando el Día de muertos pero al mismo tiempo crecen con la violencia a la vuelta de la esquina y se vuelve tan normal que ya parece tradición leer en los periódicos unos encabezados amarillistas donde vemos a personas desmembradas, baleadas o mancilladas.

Periódico La prensa

Yo que vivo en la CDMX, debo cuidarme de no ser asaltada, no viajar sola tan tarde, no caminar por lugares oscuros y lo que para mí era un lugar seguro como mi colonia, ahora también resulta ser un foco rojo. La inseguridad crece día con día y como sociedad nos estamos acostumbrando a ella y con esto a vivir día con día con un nuevo bultito de muertos víctimas de esta causa.

Cómo decía párrafos arriba, estas muertes causadas por la violencia en el territorio mexicano, se han convertido en costumbre y tedio, por que claro, uno se acostumbra a todo, menos a no comer, dice miabuelita; pero con la costumbre llega el tedio y cayendo en los esteriotipos de la esposa abnegada, México es La gran esposa, está cansada de la situación, pero no algo para cambiarlo, así que se cierra de ojos y aquí estamos, jodidos y medio muertos.

Finalmente, siendo la muerte el pan de cada día, viviendo con ella como compañera y amiga, a los mexicanos parece que no nos queda más que la resignación a esta. Quizá sea algo ya muy arraigado en la sociedad, tradiciones, que llevamos y extrapolamos a la vida cotidiana y por eso no hacemos nada, quizá sea la política y economía, quizá, quizá, quizá. De lo que estoy segura es que necesitamos un cambio, sensibilizarnos y empezar a abrir los ojos y mover las manos para salir de esta situación, y es que hemos perdido perspectiva. Nuestra dichosa celebración hacia la muerte es una tradición que llevamos con nosotros, pero otra muy diferente es que tengamos que vivir con la muerte como noticia diaria por culpa de la violencia.

 

 

 

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