Para empezar a leer teatro

GUSTAVE:- ¿Qué estaba diciendo?

MARIE:- Nada en concreto.

GUSTAVE:- ¡El irlandés!

MARIE:- Si escribiría teatro.

GUSTAVE:- Con el culo.

MARIE:- Debe ser doloroso.

GUSTAVE:- Quiero decir que escribe mal. El irlandés es un hombre solo, los hombres

solos no escriben teatro, escriben poesía. El teatro requiere capacidad para… dialogar.

Alejandro Ricaño, Riñón de cerdo para el desconsuelo

 

¿Es que aún se necesita leer teatro? Ésta es una pregunta que lleva retumbando en mi cabeza, por lo menos cuatro años, sobre todo porque mi primer acercamiento a la literatura, como el de tantos, NO fue por la dramaturgia. Es más ¿quién demonios edita libros con piezas dramáticas que no estén dirigidas a la gente que hace teatro? Exacto. Casi nadie.

            Quienes nos dedicamos al estudio de la literatura, pocas veces, si no es que nunca, tenemos alguna clase de acercamiento al teatro, a la dramaturgia en particular, y se vuelve necesario hacer esta distinción porque hay que reconocer que la labor del dramaturgo es una que, si hablamos del teatro en conjunto, aún se encuentra incompleta, ya que la creación de una obra tiene dos finalidades: lectura y representación. Al escribir una pieza dramática estamos ante una escritura que sucede en dos tiempos: la ficción dramática y la ficción escénica y esta dicotomía produce la sensación que hablar de una sola de estas es quedar incompleto.

psico embutidos.jpg
Psico embutidos del dramaturgo y director Richard Viqueira, Xalapa 2016

             ¿Cómo configuramos como lectores la obra dramatúrgica? Si bien es posible ver una obra y saber discernir si vale la pena recomendarla o no, no es muy usual que esto pase con el texto dramático, porque fuera quizá de los textos griegos, Shakespeare y alguna obra del siglo de oro español, nos es complicado hablar de piezas dramáticas universalmente conocidas, porque la difusión del texto dramático ha quedado sumamente rezagada.

            Pocas editoriales se dedican a la reproducción de libros que contengan obras de teatro, y las pocas que lo hacen tienen una presencia muy bajas en las librerías al interior de la república, porque volvemos al mismo problema: ¿quién realmente lee teatro? El público para el cuál son escritas estas piezas se limita a los directores, actores y productores de las obras de teatro; sin embargo ¿por qué sería importante que se leyera si finalmente el teatro contemporáneo se escribe y se representa?

            Si pensáramos en la pieza dramática clásica-tradicional, tendríamos no sólo un texto plagado de acotaciones, sino uno en el que podríamos elegir entre SÓLO tres subgéneros: comedia, tragedia o drama. Sin embargo, actualmente esta clasificación quedó bastante obsoleta. Los procedimientos dramatúrgicos actuales no han pasado inadvertidos por el proceso de hibridación de los géneros a finales del siglo XX y todo el XXI; pocos (re)conocen cuáles son y cómo funcionan, no sólo nutriendo otros géneros sino enriqueciéndose a sí mismo, como un género literario de gran tradición y riqueza.

            Lo cuál me lleva a la siguiente pregunta, ¿por qué en los estudios de la literatura hemos descuidado tanto el análisis y reconocimiento de la pieza dramática como texto literario? Parece ser que, como dice Alejandro Dubatti, la importancia del texto dramático recae en la “teatralidad” y ésta no es sino la forma de organizar la mirada del otro. La literatura de corte dramático parece quedar coartada para su lectura, porque en este proceso resulta necesario aislarla de la interpretación de la misma, es decir del producto final de la obra de arte, en donde nos encontramos entre el texto literario y su representación, no como una parte del conjunto.

            De este modo, la lectura de una buena obra de teatro, viéndolo desde el placer estético, produce el mismo efecto que un buen cuento, un buen poema o una buena novela, para un lector promedio, pero el desconocimiento en el tema y la falta de interés ha provocado un alejamiento sobre las creaciones que se producen después del siglo XX.

            No obstante, en la actualidad, la página de Dramaturgia Mexicana se ha dado a la tarea de recopilar algunas de las obras más relevantes de finales del siglo XX y todo lo que va del siglo XXI, teniendo en su catálogo 77 autores y 432 obras que pueden ser descargadas de forma gratuita, además es un portal que está abierto a la colaboración e inclusión de autores de reciente incursión en el mundo de la dramaturgia, por lo cuál lo considero una opción ideal para tener un acercamiento muy genuino al teatro y a lo que se produce actualmente en México.

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Dramaturgia Mexicana es una página dedicada a la difusión de textos dramáticos de autores mexicanos

            Decía Lorca que el teatro es una poesía que se sale del libro para hacerse humana y a mí me gusta creer que es verdad, no sólo por la belleza que supone la representación misma, sino la que se logra gracias al lenguaje escrito y que a través de las dos ficciones, la dramática y escénica, puede convertirse en algo sublime. Y ¿por qué no voltear de vez en cuando a ver qué hacen los dramaturgos antes de que estos textos se conviertan en representaciones? Estoy segura que cualquier público puede sorprenderse gratamente de lo que produce leer una buena obra de teatro.

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2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Luus dice:

    También estoy de acuerdo en que el texto dramático debe leerse en su plataforma literaria, como una novela, y que debe sostenerse por sí solo. Me caga cuando los textos son más bien guiones para la puesta en escena; llenos de direcciones técnicas y descripciones que rompen la ficcionalidad de la lectura; o cuando tienen descripciones poéticas que nada tienen que ver con la trama. Acabo de leer tres obras de una autora mexicana y las 3 me parecieron de hueva, incongruentes, malas. No dan ganas de verlas.

    1. Vanitzel dice:

      En este caso hay que reconocer que el valor de la obra de teatro también recae en la precisión con la que estas “direcciones técnicas”esten plasmadas, no se trata de que estas entorpezcan la lectura, sí pueden representar un reto para el lector promedio, sin embargo la mayoría de didascalias o acotaciones abundaban en las obras de teatro del siglo XX y anteriores, ojalá pudieras decirme de cuáles obras estás hablando para que pueda revisarlas y comprender a qué elementos exactamente te refieres. Saludos y gracias por leer (:

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