Amá, ¿y si dejo de “sesear”?

La dificultad con la que colisionamos desde pequeños para poder escribir de una manera “correcta” (según la estandarización normativa) es grande, esto debido a varios factores que influyen en la adquisición de una redacción y escritura que sea plenamente aceptada como idónea. En primera instancia, una problemática clave para poder entender dicha dificultad es el hecho de que, al menos en México, tenemos palabras que podemos denominar homófonas, por ejemplo, “casa” y “caza”, aunque escritas tienen un significado muy diferente, de forma oral sólo podemos identificar su significado por medio del contexto. Pero, ¿en todo el mundo hispanohablante sucede lo mismo?

Debemos partir desde una explicación más detallada de lo antes esbozado. En México y en los otros países hispanohablantes de América Latina, existe algo en el habla denominado como “seseo”. El “seseo” es cuando una persona pronuncia de igual manera las letras “s, z y c”; por ello, cuando nosotros emitimos el mismo sonido para decir “casa” y “caza” estamos remitiéndonos a la manifestación más límpida del “seseo”. Lo mismo se puede explicar con palabras como “cigarro” o “salsa” pues los sonidos son pronunciados igual.

seseomundo

En España, por otro lado, hay muchos sitios donde las personas no “sesean”, es decir, que sí distinguen entre los sonidos “s, z y c”. Estos sitios no “seseantes” son los que están situados un poco más al centro y al norte debido a que en el sur, sobre todo en la región de Andalucía, las personas también emplean el aludido “seseo”. Una pequeña explicación para plantear el porqué en América y en Andalucía se utiliza el “seseo” es la siguiente: en América, seguimos una tradición lingüística oral arraigada a los andaluces, ya que, cuando se conquistó nuestro continente, muchas personas provenían de esta región española por lo que propagaron en el Nuevo Mundo la  pronunciación indistinta de las grafías ya redactadas.

seseoespaña

La complicación para escribir ahora puede verse más nítida. Esta complicación es, de manera clara, más frecuente en Hispanoamérica y Andalucía, pues, al no hacer una distinción oral entre varias grafías diferentes, podemos errar en nuestra redacción diaria. Entonces, si yo digo “me voy a casar” y “me voy a cazar”, al tener una ausencia de contexto, podrían surgirme varias complicaciones en mi comunicación cotidiana, sin embargo, siempre hay formas (aunque impliquen un trabajo extra), para poder darnos a entender en nuestro entorno.

Ciertas formas de articular un sonido nos permiten arraigarnos a nuestra cultura y entender el hecho de que, aun cuando mi dialecto no sea igual a otros dialectos del español, no hay una manera “más correcta” o “menos correcta” de hablar un idioma; puesto que esas variaciones nos distinguen social y geográficamente.

Sí, es más complicado para nosotros los habitantes del territorio americano representar un sonido a través de una grafía, empero eso no significa que debamos dejar de “sesear” o dejar de ser “yeístas” para facilitar esa actividad a la que todos recurrimos de manera constante; siempre habrá otras opciones muy factibles para aprender a escribir según la normativa académica.

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