¿Por qué Ishiguro?

Año con año, las casas de apuestas, los bibliófilos, los profesores de literatura, tus tías, los que dicen leer mucho, los universitarios, los únicos y especiales, los que realmente leen, y toda persona que considera pertinente su opinión, entran en la discusión: ¿Quién será galardonado con el premio Nobel de literatura?

Un par de semanas ante de que inicie el mes de octubre, como cada año, surgen los mismos nombres. Murakami, Roth, Thiong´o, Atwood, Magris, Marías, Ko Un. Pero ¿realmente tienen la posibilidad de ser elegidos por la Academia sueca de las artes debido a sus logros intelectuales en beneficio de la humanidad, cuando autores como Borges, Cortazar, Joyce, Achebe, Updike, Nabokov nunca lo ganaron?

En vez de analizar a los autores y ponerlos en una posición crítica de plusvalía, sería más adecuado cuestionar las decisiones de la Academia sueca. Y así darle una explicación a la elección de un autor como Kazuo Ishiguro; elección que de cierto modo agradece el mercado latinoamericano, ya que casi la mayoría de su obra ha sido traducida al español.

Por algo se han dado a conocer los encargados de elegir al ganador del premio Nobel: prefieren a los autores políticamente correctos, pro libertad, pro derechos humanos. Sin embargo, uno que otro año les gusta dar una sorpresa. Éste es el caso de Mo Yan y Bob Dylan.

Pese a lo anterior dicho, la mayor parte del tiempo se van por la fácil: eligen a un autor consagrado que, pese a no figurar entre los favoritos de las apuestas (porque regularmente resultan erróneas, y yo no conozco un buen apostador que sea un gran lector) tenga los méritos y la obra artística consolidada para llegar a estas instancias; sin olvidar que no esté involucrado en conflictos políticos mayores —ese papel polémico lo dejan para el Nobel de la paz.

Aunado a esto, suelen ser elegidos los autores por región, por continente. Lo cual advierte que el próximo año no ganará algún autor europeo, y dejará mayor posibilidades a los latinoamericanos, africanos y asiáticos. Quizá Nicanor Parra pueda ser una opción, ya que no nos será eterno.

Y ya como último punto, el papel que juegan las editoriales al momento de la elección es imprescindible. Debido a que son ellas las que mueven el mercado literario mundial y su voto suele pesar más que el de las universidades e instituciones literarias de renombre. Ésto se rompe con las “sorpresas” que da la academia, como en el caso de Mo Yan y Tomas Tranströmer, que en muchas regiones del planeta no se tenía conocimiento de sus obras y se tuvo que esperar meses para poder leerlos una vez ya galardonados.

Con todo esto dicho, siempre esperamos que alguno de nuestros autores favoritos sea consagrado con el máximo premio internacional en el mundo de las letras, para poder vanagloriarnos de haber tenido buen ojo y gusto de sommelier en lecturas.

Es por esto que Kazuo Ishiguro es una de esas elecciones mandadas a hacer para la Academia sueca de las artes. Un apropiado galardón para un autor inglés de origen japonés, que ha sido multipremiado por la calidad de su narrativa y la profundidad de su inventiva.

Cayeron en blandito.

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