(in)justificaciones sobre la violencia

Esta semana al menos he leído en noticias locales y en facebook, nuevos atentados de violencia contra la mujeres. Aunque este tema ya parece en exceso hablado, hay cosas que me siguen pareciendo increíbles. Entre todas las noticias que leí, está la nota sobre la medallista que es víctima de acoso y amenazas de muerte; leí el lamentable caso de una estudiante que fue hallada muerta en un clóset y una más; en donde un hombre agredió a su compañera y todo terminó en que otros hombres lo golpearon por”pasarse de vivo” y la mujer hecha un mar de llanto.
A raíz de esta última noticia, fue que decidí hacer esta nota sobre las (in)justificaciones sobre violencia.

Sin duda alguna seguimos viviendo en una sociedad machista, donde a las mujeres se les aplaude saber hacer arroz y se les halaga por su belleza, no por su inteligencia y logros, sino por todos los motivos físicos habidos y por haber.

Por otra parte y retomando el caso de la última noticia, lo que me parece más aberrante es cuando una mujer es agredida y al final todo termina en que ésta defiende y justifica los actos violentos de su pareja. He visto casos cercanos donde después de un acto de violencia pequeño como: ofensas, gritos, pequeñas bofetadas, la agredida justifica sus actos culpándose o dando la responsabilidad al alcohol, un mal día o cualquier excusa que les pueda ocurrir.

Este tipo de eventos ocurren ya que desde muy pequeños se nos educa sentimentalmente. Las niñas deben ser delicadas y demostrar sus sentimientos, no pasa nada si lloran, al contrario “que tiernas se ven cuando lloran”; al revés de los chicos, que no deben llorar, ni demostrar sus sentimientos.
Hay un grave error en estas prácticas que siguen predominando, ya que de una u otra forma seguimos fomentando el machismo y las relaciones tormentosas.

Infinidad de veces, he escuchado a mujeres que se escudan en los hijos y que por eso no dejan al marido golpeador, porque al final “es buen hombre y trabajador”; muchas más he oído que los celos enfermizos son “porque me ama mucho” y todo termina en un riña con golpes y moretones en los brazos.

Lo peor de todo esto, es que en cualquiera de los casos, por la educación que reciben, no salen del círculo de violencia por temor a la soledad o que los episodios violentos se vuelvan peor. Ante este tipo de actos, no hay más que empezar a cambiar las relaciones y ser más abiertos y tolerantes con las víctimas de violencia.

Aunque parezca raro, las víctimas de violencia, no lo parecen ante la redacción de la prensa y en como se culpa a estas. Lamentablemente, los abusos no acaban, las víctimas se multiplican y los nombres a la lista de muertes domésticas aumentan. Esta en nosotros generar cambios y empezar en cómo educamos a los niños, enseñarlos a expresar sus emociones y en que no se debe herir a otra persona.

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