La #CuraGay de Brasil

El 18 de septiembre de este año se volvieron a legalizar en Brasil las terapias de (re)orientación sexual en pacientes homosexuales luego de que Waldemar Cláudio de Carvalho, juez de un tribunal de la Justicia Federal de Brasilia, autorizara a los psicólogos del país la práctica de procedimientos que habían sido prohibidas por el Consejo Federal de Psicología desde 1999.

Bajo la argumentación de contribuir a la investigación científica y a la libertad de expresión de los académicos brasileños es como se reinstaura esta iniciativa que además tiene como objetivo la promoción de investigaciones que busquen patologizar la homosexualidad de nueva cuenta como una desviación psicológica y conductual.

Recordemos que es precisamente la Organización Mundial de la Salud quien elimina a la homosexualidad del listado de enfermedades psiquiátricas en 1990,  a partir de dos precedentes importantes:

  1. La Asociación Americana de Psiquiatría erradica en 1973 esta orientación sexual de su “Manual de Diagnóstico de los trastornos mentales” en respuesta a los procedimientos de tortura física y psicológica que experimentaban los pacientes sujetos a estos tratamientos.
  2. Los movimientos de liberación LGBTTI que se gestaban en Estados Unidos durante esta época apoyaron también a que estas organizaciones visibilizaran la problemática que experimentaba la comunidad, específicamente las violaciones a los derechos humanos por parte de instituciones públicas.

Estos hechos históricos iniciaron reacciones subsecuentes en países de todo el mundo, permitiendo la despenalización de la homosexualidad por parte de los gobiernos de múltiples países y apostando más hacia un discurso de inclusión y erradicación de la violencia que hasta la fecha continúa formulándose.

Lo que sucede en Brasil es altamente preocupante puesto que se observa una ola de discriminación justificada bajo tres niveles de autoridad: la ciencia, el estado y la iglesia. El permitir la terapia de conversión es una consecuencia más que responde a un movimiento político de mayor profundidad apoyado por grupos ultraderechistas de la iglesia evangélica, quienes actualmente han dominado el Congreso Nacional de Brasil y han obstaculizado las iniciativas de ley que buscan disminuir los crímenes de odio por motivos de discriminación sexual.

La presión ejercida por los grupos conservadores ha llegado incluso a oprimir la libertad de expresión de diversos artistas brasileños, tal es el caso de la cancelación de una exposición de artes plásticas titulada “Queermuseu”, ubicada en el Centro Cultural de Santander en Porto Alegre e impulsada por el mismo banco.

Esta muestra reunía el trabajo de 85 artistas, quienes a través de 260 obras pretendían explorar temáticas de sexualidad humana y plantear propuestas de arte moderno a partir de un discurso no heteronormativo. Luego de que diversos grupos religiosos demandaran que la exposición fuera removida bajo alegatos de promoción de blasfemia, pedofilia y bestialidad, el banco se vio obligado a ceder ante las demandas luego de que varios clientes de dicha empresa comenzaran a cancelar sus cuentas simultáneamente como método de presión.

Una iniciativa interesante para contrarrestar la violencia ejercida en este país la presentan el actor Tommy Dorfman y el ilustrador estadounidense Paul Tuller, quienes han diseñado y comercializado una playera en apoyo a la asociación Groupo Gay de Bahia para recaudar fondos en apoyo a los derechos humanos de las personas homosexuales de Brasil.

 

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Es necesario tener los ojos puestos ante lo que sucede en países como Brasil, considerado el país más violento para personas LGBT, puesto que se aproxima que una persona homosexual o transgénero es asesinada cada día. Así mismo podemos observar lo predominante que resulta generar proyectos y políticas públicas que respondan a los actos de violencia que son perpetuados en toda América Latina. Según un registro realizado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, llevado a cabo entre el 1 de enero de 2013 y el 31 de marzo de 2014, 594 personas LGBT o percibidas como tales fueron asesinadas y se cometieron 770 actos de violencia contra personas bajo la misma categoría.

En muchos países, el estado contribuye a los ciclos de violencia al intentar invisibilizar la existencia de seres humanos que conforman una diversidad latente. Cuando la presión social y conservadora hace que las instituciones doblen las manos y cesen su contribución hacia una educación cada vez más plural e incluyente es deber de todos nosotros continuar con la generación de diálogo a través de la creatividad y los proyectos culturales. Mantenernos callados es contribuir al ciclo de violencia. Si la violencia silencia, el arte siempre encontrará la forma de alzar la voz.

Por Daniel López Romo

Lic. en Comunicación e Información por la Universidad Autónoma de Aguascalientes. Poeta que no acaba de nacer.

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2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. eduardosans dice:

    La denuncia es muy importante para no pensar que vivimos en un mundo “post-homofobia”, y que la dignidad de las personas aún es comprometida por su orientación sexual. Gracias por tu texto, amigo

    1. daniellopezromo dice:

      Gracias a ti, amigo. Es un compromiso que tenemos que adquirir todos en la cotidianidad. Esperemos contribuir con un poquito en la visibilidad de esta problemática. Un abrazo.

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