Jeune Femme (2017) de Léonor Seraille.

Mujer joven es una película sobre la crisis de mediana edad. Más allá de la párvula y parca reseña de la Cineteca, la historia toca un punto delicado sobre la condición humana: nuestra forma de construir relaciones en las ciudades.

La Mujer Joven es un retrato de la soledad en las ciudades

 La protagonista, Paula (Laetita Dosch) acaba de cumplir 31 años, pero también terminó su noviazgo que duró 10 años con un hombre mayor. Con su gata y sin dinero, emprende un viaje por París como una metáfora del autodescubrimiento: no tiene amigos, relaciones formales, trabajo y con su madre las cosas empeoran hasta la agresión física. Bajo este panorama, la protagonista busca entablar cháchara con cualquier persona, impulsada por esa necesidad afectiva, tanto, que miente constantemente y se pone una máscara que agrade a los demás. Busca un refugio emocional y existencial con esa máscara como guía, ya que nunca antes había intuido que la mentira es un factor indispensable para construir relaciones sanas, profundas.

Pero llegar a los 31 años y darse cuenta que no ha construido su vida, sino que la ha vivido al margen de su pareja es un golpe duro. Encima de todo, se entera que está embarazada. ¿Cómo cuidar a un bebé en una ciudad en la que no conoce a nadie, sin trabajo y sin ganas de vivir? Porque dice Ousman (Souleymane Seye): “Me gusta París porque aquí soy invisible”, pues la ciudad nos habla de la frialdad y dureza de las amistades, aunque ella quisiera ser más visible que nunca.

Joachim Delouche (Gregóir Monsaingeon), decide volver con ella únicamente por el beneficio profesional, ya que su ex es el motivo de su exposición fotográfica. Ahí se entera que durante diez años sólo fue un motivo fotográfico, un objeto de contemplación artística, una imagen, nada más que una imagen. En venganza, le dice que abortará al bebé con el propósito de alejarse, tajar ese pasado, aunque está firmemente decidida a tenerlo. Con el fotógrafo tendría todas las comodidades que le permitirían ejercer una maternidad “privilegiada”, pero no libertad. Estamos ante una historia de la libertad emocional. Curiosamente, trabajando como niñera, encuentra una relación honesta, pero no estable. La niña no tiene necesidad de mentir y Paula tampoco, porque entre ellas reconocen su soledad.

La Mujer Joven es un retrato de la soledad en las ciudades, un retrato de la resistencia de la mujer a ser rechazada de los espacios públicos y espacios afectivos, porque el movimiento de una ciudad tan grande trastoca las relaciones, erigiendo murallas cada vez más estrechas.

 

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