Bozal: prohibido no volar

Pocas veces tengo la oportunidad de ver las obras de teatro que me gustaría, sobre todo porque la mayoría están en la cedemequis o en algunas lejanas ciudades del interior de la República, aunque estos últimos casos son los menos. En febrero de este año leí una nota sobre una obra de teatro llamada Bozal: prohibido no volar del dramaturgo y director de teatro Richard Viqueira. De él vi Psicoembutidos en Xalapa y leí El evangelio según Clark Kent, con las que me introduje al trabajo de este creador, por lo cual cuando di lectura a esa breve nota sobre Bozal, investigué más.

La imagen puede contener: textoAl leer este cartel en la página de Facebook de la obra me pareció exagerado. Consideré seriamente que se trataba de un asunto de publicidad, por otro lado me interesé más en esta. Aún no se estrenaba la obra, por lo que había muy pocas notas al respecto, así que lo único que supe, en un inicio, es que era una obra de ciencia ficción sobre un par de astronautas que en el transcurso de la tierra a la luna se enfrentaban a un dilema ético y existencial acerca del lugar del ser humano en el universo. Para terminar había tres modalidades como espectador: la de la clásica butaca, unas colchonetas y el modo vuelo. “El espectador estará suspendido en el aire con ayuda de una canastilla”, algo por el estilo decía la página de Ticketmaster y en esta misma podías observar la variación de precios  entre la butaca o colchoneta y el modo vuelo.

La temporada en la Ciudad de México abarcó del 2 de Febrero al 26 de Abril, por lo que muchas veces en esas fechas estuve tentada a ir a verla. Por distintos motivos nunca lo hice y la temporada terminó. Richard Viqueira declaró que era una temporada única y que no volvería a montarla; me sentí un poco decepcionada porque una curiosidad casi morbosa me alentaba a verla, así que me dediqué a leer las numerosas reseñas que la página de Facebook se dedicaba a compartir. Había una opinión generalizada de que era una puesta en escena única en México y hasta un columnista del New York Times aseguraba que era la primera vez en la vida que veía esta clase de teatro; sin embargo, fuera de alabar con fervor la innovación de la puesta en escena, poco se hablaba de la recepción y la historia. Unas pocas notas cuestionaban el alto presupuesto de la obra y lo pretencioso del espectáculo; pero de nuevo, se hablaba muy poco de la historia.

La imagen puede contener: texto

De acuerdo con Jiri Veltrusky hay dos tipos de textos en el teatro: el texto espectacular, que se refiere a la ficción escénica y el texto dramatúrgico, que se refiere a la ficción dramática, el texto. Las reseñas remarcaban con notoriedad lo novedoso de la propuesta del texto espectacular de Bozal, sobre todo aludiendo a que en la obra el escenario y los espectadores de la modalidad vuelo se movían al mismo tiempo brindando una experiencia distinta, nunca antes vista. Particularmente me interesaba la historia, por lo que al quedar relegada en todas las reseñas que leí, terminé considerando que era intrascendente o poco atractiva para hablar de ella.

A finales de octubre, la página volvió a publicar unas notas sobre el Festival Internacional de Arte Contemporáneo a celebrarse en León, Guanajuato del 2 al 11 de noviembre del año en curso y finalmente anunciaron que se darían dos funciones gratuitas el 3 y el 4 de ese mes de esta obra. Después abrieron una minitemporada, también en León, del 16 al 19 también de noviembre. Yo tenía planeado ir a León a ver a mi hermano en esas fechas, por lo que con su ayuda conseguimos los boletos para el viernes 18, que de por sí planeaba llegar.

La imagen puede contener: una o varias personas e interior

Vi la obra en la modalidad vuelo, la que más me interesaba, y me llevé una sorpresa. Mis expectativas estaban centradas sobre todo en la recepción que iba a tener de la obra desde la forma en la que estaba observándola; sin embargo, esto no me asombró tanto. Como las reseñas que leí, coincido en que es una propuesta novedosa e interesante, pero la historia es lo que más me parece digno de resaltar. Un par de astronautas se enfrentan a un conflicto de dimensiones astrales en su transcurso de la Tierra a la luna e intentan asesinarse mutuamente. En su intento de sobrevivir al otro, reflexionan sobre sus vidas en la tierra, su papel dentro del universo y la dinámica destructiva entre los seres humanos por el poder de dominación sobre el otro.

Lo que puedo resaltar del texto espectacular es que había momentos en los que la visión que tenía de lo que sucedía en el escenario era “mala”, porque o se veía uno de los astronautas o no se veía ninguno, y en ocasiones sólo se escuchaban sus voces. La perspectiva quedaba cortada a momentos y en otros se podía observar todo el panorama; sin embargo, la obra que yo presencié no es igual a la que alguien en una de las canastillas de enfrente vio. La novedad no recae solamente en el escenario flotante que va de arriba-abajo, de izquierda-derecha y que hasta se inclina en distintas direcciones, sino en los fragmentos de la historia que se aprecian desde cada uno de los asientos flotantes. La obra me parece espectacular porque la disposición del escenario y de los espectadores responde a cómo se quiere contar la historia y a esta misma.

Al final de la obra, una chica que estaba en una de las canastillas atrás de mí dijo, “qué pinche obra tan rara, no entendí ni verga” y tiene razón; sobre todo el desenlace no es fácil y no creo que sea una obra que se pueda digerir con facilidad, especialmente si es de las primeras obras de teatro que ves. Con esto reflexioné un poco sobre lo siguiente: ¿para quiénes está diseñada esta obra? El teatro inmersivo es un tipo de espectáculo en el que los espectadores tienen que verse y sentirse involucrados en la obra, también existe la modalidad en la que pueden escoger entre distintos finales; no obstante, este tipo de teatro es en esencia uno en el que no existe cuarta pared, es decir, no hay límite entre la obra y el público.  Richard Viqueira también hace esto en Psicoembutidos. En general, puede resultar una decepción absoluta ver esta clase de obras para espectadores primerizos, pero también una rotunda revelación. Así que si Richard Viqueira vuelve a montar Bozal: prohibido no volar, por favor no duden en verla, aunque al final digan: qué pinche obra tan rara.

 

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