¿Qué significa dar un “like”?

Me refiero a los contactos que tienes en común con tus amigos o familiares, pareja o profesores, compañeros o conocidos. Partamos del supuesto de que todos nos llevamos bien, que no entran en conflicto los egos, que los problemas personales pasan a segundo término cuando vemos el post de alguien… pero raras veces eso no pasa.

Tienes un contacto al que conoces en la vida real; un buen día tú subes una imagen o escribes un post que es comentado por ese contacto: el comentario es negativo y ninguneante, tú respondes, hay una pequeña retahíla de comentarios que concluyen en no volverse a dar like a ninguna publicación: el orgullo puede más que cualquier otra cosa. ¿Por qué? Porque si reaccionas a alguna publicación suya, es como si mostraras cierta subordinación, sobre todo si esa persona no te da un like de vuelta en cualquier momento.

No neguemos que lo hemos hecho

Nuestras publicaciones varían dependiendo de nuestros intereses: vamos de los memes a los videos de perritos, de compartir información internacional o nacional importante a publicar fotos de los que hacemos, de mostrar una sesuda veta a compartir fragmentos de novelas o poemas que nos encantaron. Digamos que los memes, los poemas, las noticias son terreno neutro por ser cosas comunes a cualquiera. El asunto comienza cuando se trata de publicar una reflexión sobre una lectura teórica junto con alguna imagen o gif para mostrar nuestro espejo de vanidades o nuestro autismo (esto último poco frecuente).

Siempre nos va a importar más quién publica. Si conocemos el carácter de la persona, sabremos que hay cosas que comparte sólo para regodearse en la autocomplacencia y otras sólo para que sus contactos se admiren de ella.

“Vanidad de vanidades, todo es vanidad”, reza la conocida sentencia bíblica

Es evidente que siguen operando los mismos mecanismos de relación que en la vida real: tanto la sincera amistad como la adulación forman parte -sobre todo cuando de redes de prestigio se trata- del cotidiano like. Los ejemplos los tenemos día a día en las pantallas de nuestros teléfonos o computadoras o tablets. Así uno puede saber qué egos están peleados, porque aunque se tengan como contactos ninguno le da like o comenta el estado o publicación del otro.

Hay personas que conocemos en la vida real que para nada son pretenciosas o soberbias, por lo que casi todo lo que pueden llegar a compartir es automáticamente likeable: no están buscando alimentar su ego. En cambio, el caso contrario te hace pensar dos veces antes de dar like.

Ni qué decir de las veces en las que, sólo para hacer hervir el humor de uno, equis o ye contacto pretencioso reacciona burlonamente a tu post o comenta con el mismo tono, y para acabarla de fregar, un tercero (quizá tu ex o alguien a quien le caes mal) le da like a ese comentario…

“Tú eres falso/a”

Creo que la mayoría sabe qué sucede cuando ocurren este tipo de cosas, no somos inocentes ni actuamos con ingenuidad. Lo que a veces me pregunto es por qué seguimos reproduciendo este tipo de conductas tan estrechas. No estamos dispuestos a superar el cerco del yo para sincerarnos con el otro. ¿Acaso vale para algo?

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