Sobre los regalos que hacemos

Dar una cosa a alguien sin esperar algo a cambio, esa podría ser una definición cercana a lo que es regalar, sin embargo, en el mundo en el que estamos inmersos pocas veces las personas no esperan algo a cambio. En esta época, y me imagino que en otras, todo regalo lleva implícito que esto tiene que ser equitativo o similar, como si recibir un regalo fuese una deuda inmediata. En estas fechas navideñas, los intercambios son un pretexto para invertir en dinero que será devuelto de una manera misteriosa, esperando recibir muchas veces un objeto que se propone en una lista o alguna sorpresa. Cuando era niño participé ávidamente en algunos de los intercambios navideños de mi primaria, en los cuales los compañeros del mismo grupo buscábamos algo que le fuera a gustar a Menganito.

     Alguna vez, y creo que a todos, me regalaron una de esas bellas tazas que contienen dudosos chocolates con licor de cereza dentro, las cuales sólo reflejan la pereza de nuestro amigo secreto, y más que nada un confort al regalar. Esto me recuerda que todos hemos reciclado algún regalo, bolsa o envoltorio; así, esta práctica de reciclar regalos no es ajena a muchos, y creo que varios hemos sido partícipes. Una maestra que conocí me dijo que ella siempre reciclaba los regalos que le hacían sus alumnos porque casi siempre “eran inútiles y de mal gusto” y creía que estos regalos de gran utilidad serían una gloria para sus primas y amigas. De esa manera sus círculos cercanos se han provisto de labiales, carteras, bufandas y chocolates, y para ella ha sido un ahorro y un beneficio eterno. Pero la cuestión no es recibir un regalo, más bien es pensar en qué regalamos. Mi mamá siempre dice que uno debe pensar en la durabilidad y la utilidad, como si esto fuera a proteger el tiempo de vida de un objeto. Claro que no sólo se regalan objetos, también se pueden dar bebidas, aperitivos o dulces. Pero siempre que estamos a punto de regalar algo surge una pregunta que ronda nuestra mente ¿qué regalar? Yo creo que no existe una fórmula específica, para mí la utilidad y la durabilidad representan poco; considero, por ejemplo, efectivo regalar un objeto que no tenga estas cualidades, pero que cumpla con el gusto de quien lo recibe, porque dar algo significa apropiarse de un comentario y hacerlo realidad.

     Este año he entrado en un intercambio, y me sentí nervioso porque no sabía qué regalar, y es que eso nunca lo sabremos; sin embargo, más que la intención o la sorpresa fingida, lo importante es concretar una conexión o recuerdo sobre ese acto de dar. ¿Qué voy a regalar? Quizá algunas cosas de su lista, y espero asimismo recibir algo de lo que pedí, aunque no estaría mal que me sorprendieran, porque a veces es mejor un regalo inesperado, porque un regalo en todo momento tiene que ser una sorpresa y un encuentro entre dos personas. Y no importar si se regala un chocolate o algo muy caro, al final todo se trata de compartir, ya sean pláticas, emociones u objetos.

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