La hazaña de volverse señora

Después de cursar la Universidad e ingresar a la vida adulta, uno empieza a odiar un poquito la vida y volverse amargado. No es broma, la vida de los adultos es un poco tediosa y más cuando se tiene que trabajar en una oficina o se debe buscar trabajo.

Ay, la vida adulta con todo y sus altibajos, ¿qué le hacemos? es necesario. Uno no puede estar de NiNi porque los padres se infartan y cualquier cosa que hagamos está mal porque somos millenialls ¿Quién los entiende? En verdad ya no podemos hacer mucho sin que estemos bajo la lupa y el juicio social, aunque claro, eso ya lo sabíamos desde hace mucho tiempo.

Sin embargo, en mi caso, siguiendo lo que espera de mi la sociedad, me he convertido en un adulto casi exitoso. Tengo un trabajo godínez, llevo mis tuppers con comida, ya casi me titulo, me convertí en señora responsable y claro, tengo un gato. Esto lo digo con el mayor sarcasmo posible, si algo pudiese cambiar, sería lo del trabajo y los tuppers, que mejor que quedarme en casa acabando la mentada tesis y acariciando a mi gato; pero no, uno debe ser productivo en este mundo, mis padres decidieron ya no mantenerme, así que no podía ser NiNi.

El punto aquí, es como me convertí en señora y sé que seguramente les pasará a ustedes y no es maldición, es la mera verdad. Luego de entrar a la vida laboral que es perra como ninguna, aunque uno quiera irse de fiesta y regresar hasta las tres de la mañana, al día siguiente la cruda o la desvelada te mata incapacitándote para ser un adulto productivo.

Aunado a la muerte que sufrirás si te pasas en la fiesta, también está le hecho, de quienes, como yo, deciden salir de la casa familiar y emprender la vida en solitario, con rommies o con la pareja. Ahí viene el mayor cambio, tener que hacerse responsable de uno mismo y no es que no nos preparen, es el hecho de hacerlo efectivo. Y entonces sí, bienvenidos a convertirse en su propia señora y la odisea de cocinar, lavar, limpiar, trabajar y descansar.

Cocinar

Para todo se tiene que hacer tiempo, no simplemente podemos comer maruchan, un sándwich o hot dogs como cuando éramos estudiantes, es necesario hacer comida real, porque gastar en comida diaria termina en dos cosas: engordar y gastar más de lo que podemos. Aunque claro, si no sabes cocinar, no incendiar la cocina ya es un logro y que la comida sea comestible es un triunfo. Siempre nos va a suceder que algo se nos queme, achicharre o algo que haga que nuestra comida sea apenas “pasable”.

Lavar

Si se tiene lavadora en casa, ya la hiciste, ahorraste en lavandería, taxis y la chinga de lavar a mano que termina en un dolor terrible de espalda. Aunque claro, siempre pasa que se te va una prenda de color en la ropa blanco o viceversa y lo que era blanco termina percudido o de otro color menos blanco. Sólo ten precaución de no quemar el motor de la lavadora, eso es peor que quedarte sin gas para cocinar.

Limpiar

Aquí dependerá mucho de sí vives solo o acompañado y si tienes mascotas. Tener una mascota aumentará los gastos y ni hablar de la limpieza. Si vives acompañado, las tareas se reparten y cada quién se hace cargo del desmadre de su cuarto (ahora sí tu mamá no podrá regañarte por tener un desorden en tu habitación), si vives solo, bueno, ya sabrás tú cuando limpiar. Ya con tu mascota, tendrás que tener especial cuidado en su limpieza y en el desorden que haga, que claro, te va a tocar recoger a ti.

Trabajar

Ya hablamos del trabajo godínez, pero ¿qué tal lo trabajos mal pagados?. Aunque no todos corren la misma suerte y tienen trabajos cool desde su casa, horas variadas y descansos entre semana más sábados y domingos. Lo que es independiente, es que se debe tener un trabajo, o tener una beca o un sugar daddy. Sin dinero no baila el perro.

Descansar

Bueno, si después de todo lo anterior, te da tiempo de ver Netflix, ir de fiesta, con los amigos o al cine, estarás salvado algo de tu juventud. Aunque no dudes que ya lleves más camino recorrido a volverte una señora que seguir en la eterna juventud.

Imagen relacionada

En fin, aunque la vida parezca y a veces sea difícil y nos convierta en señora, todavía tenemos esperanza en encontrar la felicidad en las pequeñas cosas. Así que por lo menos ahora, a disfrutar de fechas decembrinas, ponche con piquete y chingos de comida.

 

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Un comentario Agrega el tuyo

  1. hahahahaha genial Post!!! Yo también me considero una señora, de las de mercado. Sigue con tus posts tan guay. Saludos!

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