Poemas de Ivana Melgoza

Comer una manzana

no es sólo morder un fruto de fibrosa piel,

no es sólo un acto de mera satisfacción alimenticia.

Comer una manzana significa modificar el paisaje de una lisa barrera verde o roja

a una montañosa cartografía de barrancas nevadas.

La humedad de las manzanas no es un simple tema de líquidos y resequedad,

conlleva un acto erótico de saqueo.

Cada fruto permanece en espera de conquista.

Comprar un kilo de manzanas es adquirir mil gramos de colonialidad obligada.

Su acidez, por otro lado,

imita la claridad de los sábados frondosos

cuando los árboles ceden sus hojas a la luz.

Pueden consentir a la dulzura de un tacto inocente

o a la calidez propia de todos los objetos dotados de amarillo.

Cada manzana carga un primigenio sentido de caída,

de deliciosa traición paradisiaca.

El desamor con una manzana de por medio no es desamor

es una transgresión divina del desencuentro.

Si la decidimos entre todos los frutos

no es por mero ocio

ni por un capricho cualquiera.

Es, porque una manzana,

en resumen,

es morder un territorio

que habituado a la desaparición

se asemeja a la frágil geografía de nuestros cuerpos.

 

 

 

Hay un granizo en mi garganta

y se hace tarde.

El rasgar del freno de la ruta treinta y cuatro

genera una distancia inconsolable

de la puerta a los asientos

donde contengo tus manos de reliquia varada.

Se posan tus labios de mármol sobre mis hombros

como una profecía del abandono.

La luz se alterna el rojo y el azul

en un juego de sombras indiferente.

Enormes gotas agujerean mi pecho

con la desmesura de saber

que nunca más,

nuestras hendiduras,

aquí,

de nuevo.

 

 

 

Parpadean los faros de los coches tras la espuma.

Sé que guardarás tu jugo de cereza recién mordida

para que el silencio pueda cerrar sus locales.

La población de tristezas nos repliega del clima,

hoy lloverá

y tus manos invadirán la sombra.

 

 

Ivana Melgoza

Estudia Historia del arte en la Universidad del Claustro. Ha publicado con La Rabia de Axolotl, Digo.Palabra.TXT, el Artistario de Morelos, entre otros. Publicó el poemario Gestos (Fondo Editorial de Morelos, 2017), ha sido becaria de la Fundación para las Letras Mexicanas en el curso de creación literaria Xalapa 2017, cree fervientemente que lo bailado nadie te lo quita y sus más grandes amores son Buñuel y el queso de cabra.

 

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