Poemas de Jaime Tzompantzi Cruz

Momento musical

A los pies de un faro en un puerto obscuro fue encontrado un ataúd

y dentro

un cocodrilo blanco muerto.

Hace meses vimos en un documental cuán parecidos eran dichos reptiles

a las pinturas rupestres.

Aprendimos lo similar entre un ser que mueve la cola y muerde

y algo que lleva millones de años guardado

(única prueba de que hace mucho un montón de sujetos peludos y feos

vivían).

 

Y lloramos.

Aunque no por eso.

 

Se sabe de cierto que cuando Rachmaninoff escribía un preludio

los cocodrilos de todo el planeta

se detenían un momento.

Y desde sus aguas pantanosas

veían las fases de la luna cambiar lentamente…

Y claro que al momento siguiente

lo olvidaban

y sólo seguían enterrándose más en sus víctimas

o en el lodo.

Pero ¿por qué quitarle crédito al chico de los dedos de 3,000 dolares?

Si sonara de pronto esa música una noche de hace 30, 00 años

¿no sería como escuchar a Dios?

¿y si de hecho sí se oía…?

 

A su documental Werner Herzog le puso

“la cueva de los sueños olvidados”

Tal vez quiso decir que nuestra humanidad

en cualquiera de sus caóticos momentos

es un sueño

y se llenará de hongos.

 

¿A quién se le pudo haber olvidado ese maldito cocodrilo blanco?

 

El cantante de flema se aventó de un quinto piso después de prometer matarse si no ganaba una partida de play station 

La historia de la ciencia ficción marca que un pensamiento complejo tiende al homicidio.

La historia de la ciencia ficción marca que morir

es a lo que más temen los robots

(C3PO huyendo despavorido de ositos exogalácticos,

la sexy replicante de Blade Runner pintada de payasita para disimular

su TEROR).

¿Cuándo crearemos algo que no se preocupe por perecer?

 

Positivamente, no se puede confiar en un robot ficticio,

por lo que habremos de esperar aún su siniestra llegada.

 

Sin embargo, ¿no es acaso evidente que a todos nos preocupa el final?

Y si pintaste un cuadro ¿querías superar algo?, ¿qué querías superar?

Y si lograras sentirte feliz dentro del laberinto,

sin preocuparte por ningún minotauro,

sin siquiera considerarlo…

¿Qué clase de experiencia se necesita para poder despreciar la nada?

¿Y si pudieras vivir con la confianza de un personaje de videojuego,

que sólo tiene cuidado de no caer al vacío pixelado

por propósitos lúdicos?

 

Es en parte por esto que eres mi superhéroe, Ricky Espinosa:

te valió verga la muerte.

 

Y eso también tiene algo de amargo.

 

flanes 3×2

estaría bueno ser un pescado

y vivir muerto en el supermercado

ser elegido por unas manos y cortado por un cuchillo

saber tu peso exacto cuando te coloquen en la báscula

y donar un huesito para que se asfixie alguien

 

fuze-tea era un dios que fue encontrado durmiendo

en el fondo del océano por los arqueólogos

 

tenía la piel negra y hacía un ruido metálico cuando roncaba

parecido a un oboe tirado en el pasto un día de lluvia

 

cuando despertó

estaba en una sala fría rodeado de hombres vestidos de blanco:

era la marisquería del supermercado

 

casi no recordaba qué había pasado

 

cuando sintió unas manos que lo tomaban firmemente del pecho

y lo envolvían suavemente en papel

supo perfectamente que era esto

para lo que había venido al mundo

 

Una pesadilla que terminó en sueño

Una persona literalmente impalpable se acuesta todas las noches sobre mí. Y me acaricia el cuerpo y la cara y se mueve mucho y huye al amanecer. Es como color valle-de-mangos o baile drogado de luna nueva y casi nunca se deja ver.

Cuando despierto, no me he dado cuenta de nada y sigo solo, como es común en las mañanas, pero si en la madrugada abro los ojos y la veo, es tan increíble que la pueda ver pero no sentir que asumo que estoy en un sueño.

Entonces ese rostro adquieren mis sueños: el de una chica que está y no está a la vez. Y de esta forma logro convencerme casi siempre de irme a dormir.

Pero llega un día en que ella no puede más y se enamora de mí y decide seguir ahí cuando me levanto. Entonces tomamos el desayuno, y luego me acompaña a la calle y caminamos juntos. Primero un día, y después todos.

Así que comienzo a pensar que estoy en un sueño largo, y empiezo a vivir día tras día sabiendo que es así.  “El tiempo es raro en los sueños”, me digo.

Cosa increíble es que, además, noto que nadie más la ve, mucho menos la saluda, y notó muchas miradas raras al entrar juntos a los museos o a los bares. Pero para mí está bien. Y seguimos besándonos en las escaleras eléctricas y planeando nuestra huida hacia las playas. Y sigo creyendo que estoy en un sueño. Y es que en verdad lo estoy. Y no voy a permitir que el miedo se vuelva a agazapar en mí pues ahora ella está aquí. Y también está frente a ustedes, se las presento:

 

Jaime Tzompantzi Cruz (Ciudad de México, 1994)

Estudia Lengua y literatura hispánicas en FFyL (UNAM), da clases de introducción al arte contemporáneo en cch Azcapotzalco, fue al 9º curso de creación literaria de la flm en Xalapa. Ha publicado en algunas revistas digitales. Admira a Maluma. Twitter: @selfiesconfruta

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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