Poemas de Fabián Espejel

Cicatrices

Aquellos que sabían
de qué iba aquí la cosa
tendrán que dejar su lugar
a los que saben poco.
Y menos que poco.
E incluso prácticamente nada.
WISŁAWA SZYMBORSKA

una herida es una herida es una costra y luego nada

una herida es cada astilla triturada entre las fauces de Nerón en las que el hijo espurio del Señor irguió un cadalso

una herida es un pedazo huérfano de tierra de sí misma de la pampa hasta los pechos de una madre apedreada y de sus pechos a la cima de los Apalaches

es una cicatriz y luego nada

una herida es una llaga en Ho Chi Minh envuelta en bálsamos y fábricas de Calvin Klein

una herida es Martin Luther King teniendo un sueño inacabable y los bisnietos Simmons dando a luz una nación de odio

una herida son los huesos de Anne Frank y Gandhi cuando los refugiados conservaron en la esquina de una lágrima un cielo virgen y el fragor del mate el platanar o las naranjas al abrir la puerta

porque no existen fanatismo o chovinismo o dictaduras asesinos

porque nadie invadió Varsovia y los juicios de Nürnberg son las fotografías perdidas en el ático

porque el Estado Islámico is the new Balkans y algún Prešeren yihadista reescribirá lo que olvidamos

una herida es un feminicidio que se cuenta alrededor de una fogata

pedir que algún Poussin contemporáneo pinte el rapto de las niñas de Nigeria

olvidar que una amenaza nuclear cerró los párpados del sol

refutar el Accord de Paris como si fuera una medusa varada en Normandía que el mar destierra de su vientre

una herida es una herida es una costra y luego nada y si se olvida nace el crimen verdadero

 

In mancanza di Madonna Laura

tal vez ayer fue un algo dulce amor

su rostro ahora tiene una envoltura

inútil bien lo sabe al que tortura

como a mí su silencio delator

 

de la que en estas manos fue temblor

otros labios arrullan la cintura

y su mano antes nido hoy sepultura

se deshizo en el filo de un adiós

 

¿a quién culpar del fallo de los dados?

porque pisar la huella ya disuelta

no es suturar caminos desgarrados

 

y aunque en mi pecho estalle una revuelta

y tu nombre no se haya doblegado

no te traerán mis lágrimas de vuelta

 

Elegía

a Derek Walcott

esa vela en las páginas del agua

podría ser un poema abriendo el paladar

del día o bien una goleta en ascuas

 

de escribir otra odisea entre los pliegues del mar

cómo decirte adiós desde la orilla si surcas

con tu voz los hexámetros azules y al final

 

del poema encalla el ritmo de las olas desnudas

en la arena tus huellas sobreviven en las amplias rimas

de la espuma la refrescante lluvia

 

de tus versos las minas

de sal de tus metáforas el sol

y las montañas de Soufrière están presentes en la brisa

 

de mi imaginación

cómo darte las gracias sin contemplar la popa

diluyéndose en la luz

como una estrofa undosa de gaviotas

 

Fabián Espejel (Ciudad de México, 1995)

Poeta, traductor y pasante de Letras hispánicas en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Fue becario de verano de la FLM/UV en 2017. Es colaborador permanente en Página Salmón. Textos suyos han aparecido en Literal. Latin American Voices, Cuadrivio, Literariedad, Blanco Móvil y MilMesetas.

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