Ricardo (Emilio) Piglia (Renzi)

Un año ha pasado desde que el maestro argentino dejó este mundo. Sin embargo, y como siempre se remarca cuando un escritor fallece, su obra mantiene su espíritu con nosotros; o para decirlo de manera menos romántica: sus enseñanzas, lecciones, historias y vida siguen circulando entre nosotros de manera saludable y positiva.
Ricardo Piglia fue, antes que nada, un historiador en ambos sentidos de la palabra: un narrador de relatos y un profesional que se dedica a los acontecimientos y estructuración de la historia. Esta formación que tuvo no es para nada ajena a su escritura literaria, sino que se trasluce en ella: siempre nos enseñó que la forma en como uno lee es la forma en cómo se ven las cosas. Por eso sus cuentos y novelas nos causan intriga tanto en la trama como en su (ir)resolución. Algunas de las preguntas que nos deja Piglia son: ¿cómo leer lo que está ahí frente a ti, pero, sobre todo, lo que está detrás/debajo/sobre de?, y ¿cómo narrar lo que se ha descubierto mediante esta lectura?
Gracias a lo anterior, uno de sus personajes más queridos (y visiblemente una suerte de alter ego) es Emilio Renzi (cuyos Diarios ya fueron publicados), quien es un profesor de literatura pero también una especie de detective involuntario, un resolutor de enigmas. De esta manera, el escritor argentino conjunta tres actividades que nos llevan a pensar en la importancia de la literatura en los tiempo actuales: la lectura, la investigación y la historización.

“La literatura también es eso: una relación con la experiencia donde uno está al mismo tiempo viviendo y registrando”.

 Por otro lado, Piglia no sólo era un gran narrador sino también un portentoso ensayista (aunque haya mucho del segundo en el primero y a veces la zona limítrofe de ambos no sea clara); esto genera una constante retroalimentación de fuerzas nada opuestas como lo son la reflexión sobre la literatura y la literatura misma en la poética del argentino, pues, como mencioné antes, constituyen la apertura de un terreno fértil de nuevos signos que nos atraviesan para provocarnos suspicacia. O en otras palabras, se convierte en un mapa de estrellas.
Dicho mapa contiene los nombre de figuras literarias, filosóficas o históricas a las que vuelve el argentino, y que forman parte de su lectura de la tradición de la que proviene: Roberto Arlt, Macedonio Fernández, Jorge Luis Borges, James Joyce, Franz Kafka, Witold Gombrowicz; Benjamin, Kant, Nietzsche; Sarmiento, el Che Guevara, respectivamente. Ésta, se puede decir sin caer en el error o en la exageración, es otra lección que nos da Ricardo Piglia: leer implica saber a quiénes leer, por qué y para qué: es un retrotraer permanente.

La amistad es una forma de creación permanente: de derecha a izquierda, Piglia y Juan José Saer, otro maestrazo.

Al final se debe decir que su literatura se concatena con sus ensayos, sus ensayos con sus lecciones en Princeton, éstas con sus diarios, y éstos con su literatura, etc.; es decir, supo cartografiar su tiempo y a sí mismo en la zona de la escritura: cada texto y libro suyo pueden (y van) a crear más y más conexiones que serán inagotables por la vasta riqueza que en sí contienen. Pero, sobre todo, son la causa latente o en potencia de un cambio de pensamiento sobre lo real y todo aquello que no es literatura (pero que terminan por transformarse mutuamente). De esta manera el mejor homenaje, disculpen el cliché, es leer a Ricardo Emilio Piglia Renzi como un continuo contemporáneo nuestro, puesto que -y sería otra lección que se puede extraer de él- su preocupación por la política, la historia y la literatura nunca son una cancelación de sus propios valores cuando están en relación, sino que proponen una mayor interacción de nosotros mismos como lectores y ciudadanos para resolver los conflictos comunes que nos conciernen, y que están aquí y ahora:  algo digno de agradecerle.

Dejo una breve lista de obras del argentino que sirva para abrir una franca conversación con él:

  • Respiración artificial (novela, DeBolsillo)
  • La ciudad ausente (novela, DeBolsillo)
  • Nombre falso (cuentos, Anagrama)
  • Antología personal (contiene cuentos, ensayos y conferencias, FCE)
  • Crítica y ficción (ensayos, Anagrama)
  • El último lector (ensayos, DeBolsillo)
  • Los diarios de Emilio Renzi (3 tomos hasta ahora, Anagrama)
Y la lista podría seguir…


Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s