“Artemisa café” y yo verde

Hacía mucho que no leía un libro completo antes de comenzar otro y por fin volvió a sucederme. Debo agradecer a Israel Terrón por escribir Artemisa café y a mi amigo Mere por recomendármela. Pocas veces tomo tan enserio las opiniones que escucho acerca de libros y ahora que lo hice no me arrepiento.

Se trata de una novela cyberpunk ­—según la entrevista que SinEmbargo hizo al autor— cuyos escenarios son dos ciudades: Ciudad Juárez y México. Lugares en los cuales los personajes se desenvuelven entre la podredumbre —en sentidos literal y metafórico— con tal normalidad como en ocasiones hacemos nosotros al evadir aspectos negativos de nuestras realidades.

No es desconocida aquella frase que reza “la realidad supera a la ficción” ni son desconocidas tampoco las porquerías que llegan a ocurrir en nuestro país. Artemisa café, a través de las imágenes literarias que ofrece, provoca que dudes si son puramente ficcionales o si hay alguien fuera del libro lidiando con situaciones similares, pero sabes la respuesta. Sabes que sí, que puede incluso ser peor.

Israel Terrón

El dibujante, escritor, fotógrafo, músico y psicólogo veracruzano de nacimiento y juarense por elección, Israel Terrón Holtzeimer —y he aquí que me alegro de tener que escribir su segundo apellido y no que pronunciarlo—, en diecisiete capítulos ofrece al lector una gran historia. Al principio confusa pues no es fácil distinguir si se trata de uno o más narradores, sin embargo, conforme avanza la trama estás tan inmerso en ella que esa sensación desaparece. Los protagonistas poseen el tipo de personalidad que amas y odias a la vez porque sus acciones no suelen ser intachables, aunque podrían justificarse sin esfuerzo.

Federico ama a Diana tanto como ella ama los chocolates y la heroína, así que se convierte en su cómplice de aventuras aun sin querer serlo. Todos los personajes han soportado luchas internas entre lo que consideran correcto e incorrecto y optaron por uno de estos a fin de sobrevivir en sus poco amigables ambientes.

Heroína

Por ejemplo, Diana. No nació siendo adicta a la heroína y tampoco quiero decir que no tuviera otra alternativa, sino que, elige ese camino porque sus vivencias impiden que ella considere más formas de felicidad:

—¿Sabes, Federico?, la gente siempre se queja del dolor. Para muchos la felicidad es equivalente a la ausencia de dolor. La verdad es, tonto Federico, que no hay nada más estúpido. ¿Sientes cómo te aniquilo? ¿Cómo nado en tu sangre? Porque el dolor lo justifica todo. Y sin dolor, nunca sabes cuándo parar. Y si esto no duele, no significa que estés feliz, sino que estás completamente jodido.

—Desensibilización sistemática —trataba de darle la última lección de mi vida—; la exposición constante a un mismo estímulo provoca que el cuerpo deje de percibirlo, definitivamente ésa es una forma de felicidad, Diana.

No he leído todas las novelas que participaron para ganar el Premio Binacional de Novela Joven “Frontera de Palabras / Border of Words” 2012, no obstante, me atrevo a afirmar que el haberlo otorgado a Artemisa café fue una buena decisión. Ojalá tengan la oportunidad de leerla, ya sea bebiendo café —del que se obtiene del grano y no del que gusta inyectarse Artemisa— o té verde, como hago yo.

Pueden ver el booktrailer publicado por el mismo autor, pero ese no se los recomiendo mucho porque yo habría preferido no verlo:

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