Reseña: “The Florida Project” – la caída de Disneyland

Los niños pueden ser un arma de doble filo en el cine. Existen momentos en el que pueden parecernos acartonados o no creíbles. Y en muy raras ocasiones estos logran atraparnos de manera genuina. Bueno, The Florida Project es una de esas películas donde nuestra inocencia durante la niñez se acerca de manera extraordinaria a la realidad.

    Sean Baker es un director que no está muy interesado en lograr grandes tomas con cámaras de lujo y mucho menos contratar a los actores del momento. Al contrario, su cine, que podíamos definir como independiente, tiene puesta la mira en otro sector. El sector de lo urbano-poético.

    El argumento de la película podría parecernos bastante simple o sin ninguna complicación: una niña y su madre viven en un motel que irónicamente se llama The Magic Castle. Desde la terraza de su cuarto puede verse el gran parque de diversiones de Disneyland, así, somos participes de las aventuras de Moone y sus amigos en un sitio donde las reglas no existen y la imaginación es la mejor arma para no morir de hambre.

    Detrás de este planteamiento nos encontramos varios subtemas que no dejan de ser ajenos a la situación de los Estados Unidos: la inmigración, la falta de empleo, las bajas condiciones de vida para los ciudadanos sin estudios, los altos precios en la renta de apartamentos, la pedofilia, la explotación sexual o la poca vigilancia hacia lo que hacen los niños.

Florida-Project-NYTimes

                                                                                      (Recuperado de: The Florida Project (2017)

Por otro lado nos encontramos con la figura de Disneyland, que se vuelve la viva imagen de todo aquello que quiere esconder la población. Un sitio donde nadie sufre y donde la felicidad es un requisito indispensable. Y durante 115 minutos podemos observar como cae ideológicamente para el espectador este imperio de ratones parlantes.  Estos dos escenarios no podrían contrastar sin la figura de Mooney, el personaje principal de la historia.

   Esta niña es el equilibrio entre la crudeza del mundo y la fantasía del mismo, su concepción sobre la vida recae en el juego y la diversión. Aún así podemos notar la libertad que se la ha dado por parte de una madre que a pesar de amarla la deja vagar por las calles.

    Finalmente nos encontramos con una película que no ha sido nominada a ningún premio y que está pasando un poco desapercibida. Y es que aunque un filme no se defina por el número de galardones obtenidos, es extraño que en una época donde la denuncia social sea tan premiada, esta historia se encuentre prácticamente en el anonimato para el público en general.

The Florida Project viene ya con una clara definición hacia el objeto social como campo artístico. Tangerine (2015)  penúltima producción de este director nos deja claro que en la urbanidad y lo cotidiano se encuentra una nueva retórica para el cine.

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