Guía rápida para comer delicioso en cualquier lugar

Dedicado a todos los amigos que he conocido
en mis viajes por Chihuahua, Puebla,
Tijuana y Guadalajara.
Se les ama a la distancia.

 

La especie humana ha vuelto de una necesidad básica y rudimentaria como comer,  un complejo arte revindicado por los milenios de uso y especialización, algo certeramente alquímico. El llevar desde una mescolanza “aleatoria” de elementos tomados de una naturaleza cambiante, a un platillo de gusto especializado que busca explorar la gama de placeres que pueden originarse desde el paladar.
Y tras una introducción tan culinaria, gourmet y vitivinícola como esa, le entraremos de lleno a la maciza de esta nota: cinco consejos para encontrar los mejores lugares para comer a donde vayas, sin importar que sea una ciudad ajena o sitio conocido.

Los cinco puntos que mencionaré a continuación los fui aprendiendo tras varios viajes al interior de la república, exploración de campo y un amor único hacia la comida en todas sus presentaciones.

 

  1. No le temas a la comida callejera

Podría darte miedo comer en un espacio medianamente improvisado que quizá no cumpla con las reglas de sanidad, pero arriésgate. Hay comercios callejeros que guardan secretos de familia vendidos a módicas cantidades por personas que no pueden costear un local. Busca espacios concurridos que tengan buena pinta y lleven mucho tiempo funcionando.
Mi recomendación es que busques cuestiones básicas de higiene como una buena cocción en la carne, manejo limpio de los alimentos y evitar los ingredientes que necesitan obligatoriamente desinfectarse: cilantro, lechuga, fresas, etc.

Ejemplo: Los tacos del Gato volador, Álvaro Obregón esquina con Insurgentes; Las tortas de Revolución, Puente de Alvarado esquina con Insurgentes y tacos Los primos, Politécnico nacional casi esquina con Montevideo. Todos en la Ciudad de México.

Sin embargo, no exageres y no confíes ciegamente en tu estómago de uso industrial. Ejemplo: no vayas a comer caldo de camarón en los paraderos del metro Indios verdes.

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  1. Los mercados son un deleite culinario

La mejor gastronomía de una región no se encuentra en restaurantes caros con listas de espera para una mesa y costosísimas entradas. En la mayoría de las ocasiones los platillos inigualables se hallan en el mercado de la localidad, entre la vendimia cotidiana y la fruta de temporada. Ya una vez dentro del mercado, no te agobies si una decena de meseros te comienzan a gritar sus ofertas al por mayor. Tómate tu tiempo y decide según tu antojo, su posición en el mercado (con regularidad los primeros locales pagan más renta para ser el foco de atención, procura ver dónde come la gente que allí trabaja) y déjate guiar por las personas de la localidad.

Ejemplo: Cocina Lupita en el Mercado de los sabores, Puebla; Taquería Pericos en el Mercado San Juan de Dios, Guadalajara; Cocina Mary en el Mercado municipal de Juquila, Oaxaca; la barbacoa de Don Chivo en el Mercado municipal de Actopan, Hidalgo; Taquería la consentida en el Mercado Jiménez Cantú, Nezahualcóyotl, Estado de México.

Como ejemplo, el mejor bistec a la mexicana que he comido en mi vida lo probé durante una escala al Mercado municipal de Huichapan, Hidalgo. En el último local abierto, atendido por una mujer anciana que esperaba a su hija y que, antes de cerrar su cocina, prefirió no dejar con hambre a unos turistas y cocinar para nosotros.

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  1. Pregunta y camina

¿Estás de visita? ¿Es tu colonia? ¿No conoces a nadie? ¿Tienes flojera de cocinar? No importa, camina y observa. Ve qué es lo que venden a tu alrededor y prueba en distintos sitios. Seguramente encontrarás una decena de cocinas económicas, taquerías y puestos de hamburguesas, come un poco de todo: las sorpresas siempre son gratas. No tengas miedo de entrar a los locales y si algo no te convence, sal y busca otro sitio para comer. Utiliza Google maps para señalar los locales que llamaron tu atención y procura visitarlos para no quedarte con las ganas de probar nada.

Déjate guiar por las recomendaciones de personas cruciales para la gastronomía local. Pregúntale a quien atiende la tortillería, a los carniceros, al de la cremería, ellos siempre tienen contacto directo con la comunidad y saben, al menos de rumores, quién vende la mejor comida.

Ejemplo: Los burros de carnitas, Benito Juárez esquina con independencia, Chihuahua capital; Tacos al pastor El Oasis, Mercado Corona, Guadalajara; Carnitas Don Mario, Chichen Itzá esquina con Moctezuma, Ecatepec, Estado de México; Taquería Miguela, tacos de cecina (sólo los domingos), Mercado Benito Juárez, Pachuca; Tacos Dany´s, Avenida Paris esquina con Montevideo, Tijuana, Baja California.

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  1. Sentidos e instinto

Confía en ti. Lo que huele bien, se ve apetecible y aparenta ser delicioso quizá no lo sea, pero confía tu instinto. Déjate guiar por los aromas y el sentido que tengas más desarrollado. Regularmente así se descubren los mejores lugares de comida; probando y fallando. De igual manera, si algo no te gusta, pese a que sea apetecible… déjalo. A veces hay que dejar que el olfato te lleve por el mercado hasta donde huela más rico y sentarse allí y pedir la recomendación de la casa; no hagas esto en un restaurante porque te servirán lo que no se ha vendido en el día. Si ves una fila inmensa de locales vendiendo el mismo producto o variaciones, deja que tu instinto te guíe por los aromas, colores y texturas. Confía en la intuición y en tu hambre.

Ejemplo: La cocina del humo, Oaxaca capital; Tacos de pescado Titos, Ensenada, Baja California; Los burritos de Revolución, Valentín Gómez Farías esquina con Insurgentes, Ciudad de México; Heladería La especial de París, Insurgentes esquina con París, Ciudad de México; Don Pastor, Centro histórico, Puebla; Restaurante El portón del cielo, frente a la Central de Autobuses, León, Guanajuato.

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  1. Taxistas y policías

Y aunque no lo creas, ellos saben dónde comer. Al pasar tanto tiempo en la calle desarrollan una bitácora de lugares donde la comida es un deleite de los Dioses. A ciencia cierta, cualquier local que tenga estacionado un taxi o patrulla es una decisión acertada para comer. No dudes en preguntarle a cualquier persona de ambos oficios, sin duda sabrán dónde puedes ir a degustar la mejor comida de la zona. Otra opción es preguntarle a los conductores de camiones o traileros, pese a que sea más difícil dar con ellos son un acierto en cuanto a cuestiones culinarias por sus largos viajes y posibles conocimientos del camino.

Ejemplo: Las gorditas de Gloria, Mercado municipal, Actopan, Hidalgo; Los burros de Juárez, Chihuahua capital; Burritos ambulantes 24 hrs, Puente de Alvarado esquina con Insurgentes y Tacos de canasta Los Especiales, Madero casi esquina con Plaza de la constitución, Centro histórico, ambos en la Ciudad de México; Taquería El Jalisciense, 11 norte esquina con Reforma, Puebla.

Y el consejo más importante: viaja y come todo lo que puedas antes de morir.

 

Ángel Godínez Serrano (Ciudad de México, 1992)
Demonio folklórico.
Un niño jugando a todo lo que puede antes de morir.
IG: @angel.god.ser
TW: @AngelGodSer

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2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. eduardosans dice:

    Has reivindicado tu gordura, jajaja

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