Mírame ésta

el

Para muchos el acoso ya es una palabra de flojera que saben que seguramente vendrá acompañado de un argumento feminista. Y pues sí, hoy les voy a platicar sobre el acoso callejero.

Bueno, comencemos.

Era una linda y soleada mañana de miércoles, tan soleada que a la hora de elegir que vestir, decidí usar un vestido. No es que un vestido no sea común, lo que pasa es que parece ser que cuando una usa vestido, automáticamente se pone un letrero que dice “Mírame lascivamente”.

Lamentablemente, no soy la única que tiene que pasar por estos tragos amargos y miradas obsenas que me desnudaron camino a mi trabajo en la mañana, miradas que se concentraban en mi piernas, miradas acompañadas de gesticulaciones grotescas y algunas otras que tras ver mis piernas, me vieron a la cara para guiñarme un ojo o lanzarme un beso.

Querido lector, dime si no te sentirías asqueado de saberte primero un objeto y luego un objeto de deseo sexual por personas que no conoces y que sin tapujos lo hacen en la calle. Lo sé y parece cuento de nunca acabar este tema  y no es que sólo las mujeres suframos acoso, también los hombres lo sufren. El único problema es que nosotras a la hora de denunciar, nadie nos cree y muchos de los hombres que lo sufren, no lo dicen.

No es que yo quiera dar una solución a este conflicto y que así seamos una sociedad civilizada y feliz; sin embargo, creo que todo se trata de RES-PE-TO. Debemos re-educarnos como sociedad, para varias cosas, pero para la que hoy nos acontece, al menos, tenemos que entender que el otro sujeto no es de nuestra propiedad, por lo tanto, no tengo por que decirle improperios y mucho menos salvajadas.

Tenemos que grabarnos que, sí, las mujeres somos las que más sufrimos acoso, por eso los hombres deben ser conscientes de su acción y darse de palmaditas entre ellos cada que uno le grita una obscenidad a una en la calle.

Hay entender que si no conoces a la chica y no importa si estás “guapo” o “feo”, a ella no le interesa escuchar tu “piropopo” que mas que serlo, es una frase cargada de sexismo y que advierte violencia entre líneas.

De verdad, hay que recapacitar sobre las acciones que tomamos y cómo nos dirigimos a las otras personas, hoy en día es bien difícil hasta elegir que ponerte por miedo a que cualquier hombre con una neurona te mire y quiera tocarte. En serio, cada vez que ustedes, lectores, se sientan intimidados por una mirada, palabra o acción, díganlo. No podemos tolerar este tipo de actos que se han vuelto tan comunes que pasan desapercibidos.

Y bueno, si llegaste hasta aquí, lector, por favor. Piensa antes de actuar, ten respeto, no se trata de qué es lo que llevo puesto, o ella o él. Muestra la educación que tienes y no repitas estos patrones de acoso, no seamos (me incluyo, claro) parte de las personas que los fomentan.

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