Comentarios en torno a Roma (2018) de Alfonso Cuarón

Roma (2018) es una película que ha causado polémica, primero por la distribución y exhibición de la misma en las salas mexicanas, y luego por la película misma. Yo, en este caso, me he abstenido de leer las reseñas sobre Roma para evitar una lectura condicionada. Esta reseña será más bien algubos comentarios sobre varios temas que me llamaron la atención. Cabe agregar que hasta ahora he visto el filme tres veces; en diferentes lugares y con diferentes personas y he notado que, dependiendo las experiencias vividas de cada persona, su atención se fija en algo particular, y la lectura que tienen de la misma cambia en relación con otra persona.

Comenzaré precisamente con ese tema: el de la lectura. Como saben quienes han estudiado comunicación o literatura, la Teoría de la Recepción se centra en el “horizonte de expectativas” y que los textos son interpretados a raíz de ese horizonte. Iser y Jauss, dos de los principales teóricos de la recepción, sin embargo, no pensaban realmente en un lector empírico, sino más bien en uno abstracto, estructural. No así para Karin Littau, quien en su libro Teorías de la lectura propone que existe una “política sexual de la lectura” y consiste en que los géneros leen diferente el mismo producto cultural. En la teoría feminista, es lo que se ha llamado “hermenéutica de la experiencia”: mi lectura de Roma cambia en tanto que mi experiencia es diferente. Por ejemplo: yo, un estudiante de letras, hombre, de clase media-baja que vive en Ecatepec, le doy significado a la película con base en mi experiencia. Mi lectura sería otra si yo fuera mujer, o si fuera de la clase media-alta viviendo en la Ciudad de México.

Dependiendo la condición y las intersecciones entre género, geografía, clase social y educación, es como se forma mi horizonte de expectativas. Es por eso que hay algunos quienes piensan que Roma es una historia simple o propaganda del Gobierno entrante.Screenshot_20181218-153817~01

Esto resulta relevante para mí porque  cada vez, de las tres que vi la película, mis acompañantes revelaron algo que yo jamás pude haber filtrado en mi lectura: la primera vez estuve acompañado de una entrañable amiga. Ella vive en Chimalhuacán, estudió la preparatoria en ese mismo municipio del Estado de México y desea estudiar neurociencias. Lo primero que le saltó fue el hecho de que la película parece abarcar varios temas sin darles un final, como si fueran varias historias que se cruzan pero sin llegar a un término. Yo le comenté que posiblemente, siguiendo a Aristóteles (puesto que Cuarón es un gran lector de la Poética), Cuarón determinó que una sola acción era insuficiente y dispuso de varias acciones sin darles un desarrollo completo. Mi amiga principalmente mencionó el matrimonio entre Sofía y Antonio, puesto que jamás se nos ofrece una resolución al conflicto.

La segunda vez estuve acompañado por mi hermana. El contexto: #ROMATÓN  en los Pinos. Estudió en un CETIS y aún no consigue entrar a una carrera. Mientras espera las siguientes convocatorias para los exámenes de admisión, lee con interés libros sobre feminismo y literatura escrita por mujeres. Ella se concentró en la historia sobre el abandono, he hizo un comentario muy perspicaz: “Sofía tuvo muchos hijos por miedo a que su marido la dejara”

La tercera vez me acompañaron mis padres. Mi papá, oriundo de la Colonia Vallejo y mi mamá, que de niña vivió en la San Felipe y luego, durante la adolesencia, en Ecatepec. Algo que amplió grandemente mi visión sobre la película fue  la escena donde Cleo y Adela salen de paseo. “Las Marías. Así les decían de forma despectiva a las muchachas que trabajaban de sirvientas en las casas”, dijo mi mamá. “Les decían que trabajaban de planta porque no las dejaban salir sino hasta los días domingos. Tu bisabuela trabajó de sirvienta”. “Sí, las veías que paseaban por el Centro, la Alameda, Insurgentes o la Villa; los domingos estaban repletos de trabajadoras” agregó mi papá. Mi abuelita paterna también trabajo como “María” (quien por coincidencia se llama María) y mi abuelo paterno vendía cachivaches, juguetes o dulces, como los que aparecen afuera del cine Metropolitan en el filme. “Por lo regular eran las muchachas las que invitaban al novio y ellas pagaban todo, porque los muchachos casi nunca traían dinero”, finalizó mi mamá. Justo, en la escena, Fermín le pide dinero a su primo, y antes, Cleo y Adela invitan las tortas a los dos.

¿Estas anécdotas son relevantes para hacer una lectura crítica de Roma? Si, puesto que aquel horizonte de expectativas se amplía y enriquece con experiencias propias y ajenas, con la historia familiar. Esta historia familiar se conecta con la historia de Roma y la de Cleo, la de las calles que siguen pero ya no son, los sonidos que se escuchaban y ahora ya no.

Con todo esto, quiero dar mi lectura sobre la película y la dividiré en varias partes.

¿Sobre qué trata Roma?, pues sobre la reproducción de la violencia machista, sobre las mujeres indígenas que trabajan como domésticas, sobre el abandono, sobre las intervenciones de los extranjeros en nuestro país, sobre las falsas promesas del progreso y modernidad y sobre la represión.

Lo primero que hace Cuarón en la película es desmontar el mito literario sobre las azoteas de la colonia Roma. En la escena que Cleo lava ropa, la cámara hace un travelling para darnos una vista más amplia de lo que acontece en lo más alto de las casas. No son las azoteas de Los detectives salvajes en la que viven meramente hombres automarginalizados, literatos comprometidos con el arte, ni son tampoco las azoteas de la generación beat en las que se drogaban y violentaban espacios.  No. Más bien, la escena cuenta la historia no contada de las mujeres indígenas que utilizaban esos espacios, esos pequeños arrabales en la arquitectura de la Roma en los que vivían las sirvientas y sus familias. 

Luego hace una clara crítica hacia las clases medias altas: cuando el Dr. Antonio llega de trabajar se nos presenta en varias secuencias las dificultades que tuvo el Doc para estacionar su gran Ford Galaxy en un estrecho patio: es la estrechez mental de una clase media alta o de una clase media arribista, cuya aspiración es ser consumidora, tener bienes y servicios de una trabajadora doméstica.

Esta misma clase crea relaciones con la élite social: son unos snobs. En la escena de la fiesta de Año Nuevo vemos un conglomerado de apellidos extranjeros. Resulta sumamente interesante que mientras se quema el bosque la única intervención de los extranjeros resulta la contemplación del incendio. Ven con diversión el acontecimiento mientras los pobladores hacen esfuerzos  por mitigar el fuego. Tampoco es gratuita la aparición de un hombre disfrazado de Krampus, un demonio de la mitología nórdica. En países como Alemania o Austria, se celebra el Krampuslauf, que consiste en hombres borrachos que se disfrazan del demonio y persiguen gente por las calles. ¿No será que los extranjeros son como Krampus, demonios ebrios de poder y ebrios de la cornucopia que erróneamente ha simbolizado nuestro país, unos Krampus que persiguen a los indígenas y a los estudiantes para reprimirlos y arrebatarles su recursos por “portarse mal”, unos demonios cuya lengua no entendemos porque representan la barbarie y el canibalismo (razón por la cual el director decidió no traducir ningún diálogo en inglés)?

Más interesante aún es el retrato que se hace sobre la reproducción de la violencia machista. Primero dentro de la familia con los niños mayores que están habituados a gritar, a contradecir y retar a cualquiera. Ejemplo claro cuando todos en la mesa discuten, siendo que Pepe, el mayor, pide la palabra a gritos y reclama siempre tener la razón. 

Fermín es otro caso ejemplar sobre tal violencia. La exhibición física y de artes marciales que representa delante de Cleo es la afirmación de su virilidad y su dominación. Luego cuenta su experiencia cuando vivió en las calles de Nezahualcóyotl. Dentro de ese ámbito de violencia narra que las artes marciales lo salvaron, pero negativamente, pues la disciplina física le otorgó la capacidad de ser el más violento: para salvarse de la violencia se debe ser  más violento. 

Sin embargo, la exhibición de fuerza, represión y dominación per se es la escena del Halconazo. Es la violencia machista en su máxima y pura expresión.

Tal contexto violento, en específico hacia las mujeres, en el que Cleo y Sofía (la madre) comparten algo en común: el abandono.  El padre que abandona el hogar y a los hijos, el padre que domina económica y psicológicamente  es una constante sin importar la geografía o la posición social. Me trae a la memoria el libro de la peruana Claudia Salazar Jímenez La Sangre de la Aurora, un libro que narra las atrocidades de la secta “Sendero Luminoso” y la guerra civil en Perú, guerra que afectó a todas las mujeres. Así como en Roma, las tres mujeres tienen en común la violencia que sufren. 

Aquí  es donde entra la sororidad.  A diferencia de Fermín y Antonio, entre Cleo y Sofía se apoyan y se animan. Cuando Cleo le cuenta a su patrona que estaba “con encargo”, temía ser despedida, pero contrario a su expectativa, Sofía le arregló una cita con una doctora. Posteriormente, la abuela se dispone a comprar la cuna para la bebé. Pero esta sororidad rebasa los límites de esa relación y posa sobre los hijos de Sofía. Cuando Cleo salva a Sofí y a Paco de morir ahogados en el mar, ahí tenemos el mayor acto de solidaridad entre mujeres, puesto que se tejió una relación tan fuerte que Cleo no temió por su vida. Así, las mujeres superan los contextos de violencia, haciéndole frente con amor y afectos, no con una violencia física (Fermín) ni psicológica-económica (Antonio). Y esta sororidad es tan fuerte que la confesión de Cleo, sobre no querer que naciera la niña, no fue motivo de rechazo, al contrario, la familia aceptó su decisión.

Sin embargo hay algo inacabado al final de la película porque después de ese acto simbolizado en el abrazo de la playa y de la reafirmación de la amistad entre ambas mujeres, cuando llegan de la playa inmediatamente Cleo sube nuevamente a la azotea para lavar ropa. Quiere decir esto que, a pesar de haber superado el contexto violento, las estructuras y jerarquías permanecen intactas; el trabajo que aún debe realizar Cleo es todavía invisibilizado, ignorado e impuesto. Esto es lo que mi amiga de Chimalhuacán notó en la película, dejándole un sinsabor, como una obra inacabada e incompleta.  Tal vez se trate de un mensaje de Cuarón: la lucha contra las violencias aún no termina.

Retomando lo anterior, Roma ofrece un panorama amplio de significaciones que deben explorarse. Por ejemplo, le memoria y los afectos como guías en la película, porque Roma hace un retrato fidedigno de una época; o de los afectos como un producto cultural que se mercantiliza en medios específicos (recordemos Stranger Things, esa oda a los años ochenta).  Al final, la película intenta reivindicar y poner el dedo sobre el renglón respecto a las trabajadoras domésticas, mayormente las que son indígenas.

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